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En nuestra anterior Newsletter (Estrategia de Seguridad Nacional 2013: un artificio retórico para políticos papanatas), criticamos con dureza la ESN 2013 aprobada por el Gobierno el pasado 31 de mayo y presentada a bombo y platillo por la vicepresidenta Sáenz de Santamaría tras celebrarse el correspondiente Consejo de Ministros, como un “paso trascendente” en el “pensamiento estratégico”. Esa hipérbole entrecomillada, ciertamente fuera de lugar, aparecía en el texto introductorio del documento oficial rubricado por el propio presidente, Mariano Rajoy.

Y lo cierto es que tal presunción se encontraba muy alejada de la verdad. Porque la ESN 2013 no deja de ser una copia maquillada de la precedente Estrategia Española de Seguridad 2011 (EES 2011), aprobada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero en julio de 2010; razón por la que el PSOE ha apoyado el nuevo documento estratégico como pieza consensuada. Lo que, por otra parte, no le añade más rigor ni validez operativa y tampoco enmienda para nada nuestra primera crítica.

Ahora creemos conveniente destacar la eliminación radical de cualquier referencia a la ‘amenaza marroquí’ (e incluso a la magrebí) en la ESN 2013, documento rector de la Seguridad Nacional. Máxime cuando esta amenaza representa nuestra mayor posibilidad de un enfrentamiento directo, por no decir la única, bien que fuera armado, de guerra no convencional o de mera desestabilización sociocultural.

El origen del contencioso entre España y Marruecos tiene raíces y rebrotes seculares, con un fuerte encastre en la memoria histórica de ambos países y trágicamente abonado con demasiada sangre hasta días muy recientes, difíciles de olvidar. Nadie pretende ahondar en heridas dolorosas, ni mucho menos crear problemas donde no los haya, pero la diplomacia, y sobre todo la Seguridad Nacional, que se sitúa en un plano muy superior, nunca debe construirse sobre premisas falsas o a espaldas de una realidad bilateral que, buena voluntad aparte, no puede ser diluida y menos ignorada tan sólo por una parte.

LA SEGURIDAD SUPEDITADA A LA DIPLOMACIA DE PACOTILLA

Otra cosa, es que, por su propia naturaleza, la Estrategia de Seguridad Nacional, al igual que la Directiva de Defensa Nacional, puedan o deban ser declaradas materias ‘clasificadas’; es decir, que sean efectivamente claras y rigurosas en sus planteamientos -en caso contrario carecerán de la menor eficacia- pero sin necesidad de alarmar pública y oficialmente a las partes identificadas con las correspondientes ‘amenazas’. Porque, ¿acaso conoce el Gobierno de España, y mucho menos la sociedad civil española, los planes estratégicos de Marruecos en materia de Seguridad y Defensa…? ¿Y es que hay mejores temas, o más importantes, para resguardar bajo el secreto oficial que los referidos a la Seguridad Nacional…?

La realidad es que, siendo todos los gobiernos de España tan aficionados al ‘secretismo’ (la naturaleza inconstitucional de la normativa vigente sobre secretos oficiales es buena prueba de ello), sorprende que este tipo de documentos tan ‘sensibles’ sean difundidos urbi et orbi sin la menor preocupación. Claro está que, previamente, se descafeínan, se pulen retóricamente y se enfundan en un guante de seda blanco para que sean del agrado de todo el mundo; tratando de mostrar así una perspicacia gubernamental tan inexistente como inútil y perdiendo su objeto y eficacia como directivas que son de una política sustancial del Estado.

Dicho de otra forma, caminamos por una senda en la que, de forma cada vez más complaciente e irresponsable, la Seguridad Nacional se supedita a las ‘relaciones públicas’ y a la diplomacia de pacotilla (los compromisos internacionales o la ‘seguridad compartida’ se plantean forzosamente con otros registros). Y la consecuencia es que, llegado el momento de la verdad, cuando la ‘amenaza’ se sustancia de repente en un conflicto real, previsto por unos e imprevisto por otros, el despistado gobierno de turno queda en precario, e incluso claudica, como sucedió con la Marcha Verde sobre el Sahara español de 1975, con los atentados del 11-M, con la ocupación del islote de Perejil… y como seguramente sucederá con las reivindicaciones territoriales de Marruecos y todos los problemas y quebraderos de cabeza que asomarán de forma periódica e indefectible por nuestra frontera sur, se quieran o no se quieran aceptar políticamente.

Antes, pues, que divagar y enredar con los principios y objetivos esenciales de la Seguridad Nacional y con sus riesgos más ciertos y próximos (no los teóricos y más remotos de naturaleza transnacional), siempre será mejor declararlos secretos en todo o en las partes más convenientes. O bien elaborar de forma alternativa unas líneas generales de difusión pública y resguardar por otra parte los fundamentos estratégicos, de planeamiento y operativos en los niveles adecuados, sin necesidad de tener que elaborar y presentar documentos oficiales engañosos.

Así se hizo con las primeras DDN,s aprobadas a partir de la Transición (1980, 1984, 1986…), aplicándose entonces a nuestro entender un mejor criterio político que el actual; lo que, además, no deja de ser una práctica de prudente discreción consustancial a cualquier actividad humana mínimamente competitiva (empresarial, deportiva, concursal…). Y considerando también que en la praxis política su elaboración constituye una responsabilidad exclusiva del Gobierno, no sometida a debate ni refrendo parlamentario (otra cosa es el consenso reservado que convenga establecer a nivel de políticas de Estado al menos con la oposición mayoritaria).

DEL SECRETISMO GRATUITO A LA DIVULGACIÓN INCONVENIENTE

Y si la DDN y la ESN no son materias de debate parlamentario, ¿por qué extraña razón el gobierno de turno tiene que exhibirlas entonces ante una opinión pública que carece de los datos y la base informativa necesaria para juzgarlas, falseando además su contenido…?

A este respecto, conviene recordar la composición y el funcionamiento de la “Comisión de control de los créditos destinados a gastos reservados” del Congreso de los Diputados (conocida también como “Comisión de Secretos Oficiales”), en la que el Gobierno siempre podría informar sobre los temas o aspectos más delicados de la política de Seguridad y Defensa. Actualmente consta de seis vocales (los portavoces de cada grupo parlamentario excluido el Mixto) a los que hay que añadir una presidencia (que es la de la Cámara) y un letrado asignado (que es el secretario general de la Cámara), funciona sin reglamento propio, sin actas y, por supuesto, en sesiones sujetas al secreto oficial.

Por lo tanto, resulta evidente el poco sentido que tiene imponer el secreto oficial en materias que no lo requieren, y que en ocasiones incluso colisionan con derechos y libertades constitucionales y con otros valores superiores de la democracia, mientras que, por otra parte, las directrices y los enfoques estratégicos de la Seguridad Nacional se airean a los cuatro vientos.

Pero, puestos a exhibir tan torpe ejercicio de ‘transparencia’ (quizás el único que estaría justificado  secuestrar políticamente en el Estado democrático), lo que no se entiende es el desenfoque de las ‘amenazas’ a la Seguridad Nacional y el lenguaje retórico y hasta falaz con el que se presentan de forma oficial, despistando a la ciudadanía y desorientando algunas de sus salvaguardas fundamentales. Porque, ¿acaso el Gobierno no advierte a turistas y empresarios españoles de los riesgos puntuales que asumen viajando o invirtiendo en determinados países sin suficiente seguridad personal, sanitaria o jurídica…? Y, siendo así, ¿por qué se oculta el alcance de la ‘amenaza marroquí’, latente en todo el territorio nacional, desde Canarias hasta los confines pirenaicos de Al-Andalus...?

Cierto es que la política de Seguridad y Defensa ha venido evolucionando de acuerdo con los cambios registrados a nivel mundial, con la particular posición geoestratégica de España y con la proyección de sus intereses  en el concierto de las naciones. Sin embargo, ello no puede significar en modo alguno el enmascaramiento diplomático de las amenazas más próximas y evidentes en dicho ámbito.

LA TORPE MANIPULACIÓN DE LA SEGURIDAD NACIONAL

Centrados en nuestro análisis, no deja de ser curioso que, aún a pesar de su artificiosa redacción, la DDN 2004, refrendada por Rodríguez Zapatero, reconociera que el escenario estratégico de principios del siglo XXI se caracteriza porque, junto a los riesgos y amenazas tradicionales para la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales, han emergido otros nuevos, como el del terrorismo de carácter transnacional y alcance global, con gran capacidad de infligir daño indiscriminado”. Y que, a continuación, apuntara directamente al 11-M: “Los atentados de Nueva York, Madrid o Beslán [Osetia del Norte, Rusia] han evidenciado que, frente a los nuevos riesgos y amenazas, la superioridad militar tradicional no constituye un factor de disuasión eficaz ni garantiza más seguridad automáticamente…”.

La misma DDN 2004 destacaba igualmente que “el área del Mediterráneo es de un interés especial para España”, dentro del marco de la Seguridad y la Defensa. De forma que ahí, en la costa norteafricana, algo habría que se considerara ‘amenazante’.

De igual modo, la DDN 2008, suscrita también por Rodríguez Zapatero, reiteraba: “El terrorismo, el crimen organizado y la proliferación de armas de destrucción masiva constituyen el conjunto de amenazas transnacionales más importante para nuestra sociedad. Su hipotética combinación presenta el mayor potencial de peligrosidad y tendría consecuencias devastadoras. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, los del 11 de marzo de 2004 en España y del 7 de julio de 2005 en el Reino Unido, entre otros, han evidenciado una escalada en la capacidad y voluntad de provocar daño con acciones terroristas, una opción que está al alcance de muchos actores”. Por tanto, más de lo mismo para el buen entendedor…

Pero, sorprendentemente, la DDN 2012, ya responsabilidad del Gobierno del PP presidido por Rajoy, eliminó de un plumazo cualquier referencia expresa a los atentados terroristas y, en particular, a los del 11-M. Aunque reconociendo que “la posición que España ocupa le confiere, además, la responsabilidad de velar por la consolidación de un entorno seguro, particularmente en el Mediterráneo, donde en los últimos tiempos numerosos países de la orilla sur están inmersos en importantes procesos de cambio político, que requieren nuestra atención, colaboración y cooperación en la creación de nuevas estructuras democráticas y opiniones públicas moderadas…”.

Y, más curioso todavía, encaró esa particular ‘responsabilidad mediterránea’ (por no decir ‘amenaza mediterránea’), que por nuestra posición geográfica en realidad es una ‘responsabilidad marroquí’, o en todo caso ‘magrebí’, reconduciendo definitivamente nuestras ‘amenazas’ en el continente africano nada menos que al Sahel y al Golfo de Guinea. Es decir, a miles de kilómetros del Estrecho de Gibraltar, de Perejil, de Ceuta y Melilla y de Canarias… y a escenarios remotos cuya conexión con España está plagada de problemas mucho más próximos y amenazantes para la Seguridad Nacional, evidentemente postergados por el Gobierno.

De hecho, al correlacionar la Seguridad de España en el continente africano, la posterior ESN 2013 señala: “Para los intereses españoles, tres zonas serán vitales en las próximas décadas: el Sahel, el Cuerno de África y el Golfo de Guinea…”. Algo que ya se recogía de forma idéntica en la precedente Estrategia Española de Seguridad 2011 (ESS 2011), pero afortunadamente complementada en aquella ocasión con una referencia expresa y muy significativa a “Nuestra vecindad del Sur”, eliminada por el Gobierno de Rajoy en la ESN 2013:

La paz y la prosperidad de la ribera meridional del Mediterráneo son esenciales para nuestra seguridad y la del conjunto de Europa. En su relación con estos países, caracterizados por sociedades jóvenes -el 60% de la población tiene menos de 25 años- que aspiran a cambios que mejoren su futuro, España y la Unión Europea contribuirán a su desarrollo democrático, económico y social, acorde con las necesidades y expectativas de sus habitantes, en el convencimiento de que este desarrollo fomentará la paz y la seguridad en el espacio que compartimos.

Con las dos Ciudades Autónomas en el norte de África, España también está presente en esta región. El Magreb es una zona prioritaria para España, por la proximidad geográfica y los lazos históricos y humanos entre ambas orillas. También lo es el Atlántico Oriental, donde se sitúa la Comunidad Autónoma de Canarias. En colaboración con todos los países de la zona, hay que responder a importantes desafíos: el fortalecimiento de la democracia y el Estado de derecho, la consolidación de un modelo económico y social dinámico e inclusivo, la regulación y el control de la emigración, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, la estabilización de los flujos energéticos, y una solución negociada, justa y definitiva a la cuestión del Sahara Occidental, de conformidad con la ONU.

En esta región, las relaciones bilaterales no son suficientes. España debe también impulsar -y si es necesario, reformar- marcos más amplios de cooperación, en especial la integración regional, como la Unión para el Mediterráneo (UpM), la Política de Vecindad de la Unión y foros como la “Iniciativa 5+5” o el Diálogo Mediterráneo de la OTAN... 

LA ‘AMENAZA MARROQUÍ’ NO ES UN CUENTO CHINO

Pero es que, apenas dos semanas antes de aprobar la ESN 2013, que incluía el tijeretazo de la ‘amenaza marroquí’, el Gobierno había autorizado la expulsión de Noureddin Ziani, ciudadano de Marruecos afincado en España, argumentada oficialmente por “amenazar la Seguridad Nacional”. El caso motivó un Confidencial publicado en esta misma web (26/05/2013) en el que, sin cuestionar la medida, se denunciaba la innecesaria campaña de auto-propaganda que se había montado el CNI en base a su supuesta eficacia en la lucha contra el ‘salafismo’.

Aunque lo más llamativo al respecto era que, tras acusar el CNI a Ziani de tejer una red salafista, promoviendo e implantando sus ideas en toda España (El Mundo 19/05/2013), y de tener perfectamente controlados y fotografiados sus encuentros puntuales con “algunos de los líderes salafistas más señalados de la UE” o con “imanes radicales”, siempre en actos de propaganda celebrados en España y con acceso público, ninguno de ellos sufriera la misma suerte de expulsión y siguieran, como todavía siguen, comprometiendo la Seguridad Nacional con plena libertad de acción.

Así, mientras la excusa esgrimida para repatriar a Ziani eran sus encuentros con “representativas figuras del radicalismo salafista” (todas ellas bajo vigilancia), nadie se ha preocupado de expulsar a ninguna, aun estando definidas por el propio CNI como la verdadera ‘amenaza’ y siendo, desde luego, causa última de la expulsión de aquel ciudadano marroquí. Algo en efecto tan curioso como incoherente.

Ziani ya ha sido repatriado a Marruecos. Pero los peligrosos salafistas que al parecer él estaba agitando en España, siguen campando por sus respetos y sin que nadie se haya planteado ponerles de patitas en la frontera; gentes como Masjib Atawba, imán de la mezquita de Manlleu; Rachid Menda, imán de Salt; Abdel Hamid El Hyat, antiguo imán radical de Reus, y todo un nutrido grupo de destacados ‘sabios’ e ideólogos señalados por el Servicio de Inteligencia como difusores del “radicalismo islámico” (Rachid Nafer, Abdelkader Elchoua, Mohamed Attaouil, Yuones Harrak, Omar Fares…).

¿Y cómo se puede entender tanta permisividad política con este listado de salafistas, si resulta que ellos son la verdadera ‘amenaza’…? Tampoco deja de sorprender que si el propio CNI afirma que en España existen más de 100 mezquitas que divulgan el islamismo radical, 50 de ellas salafistas, a continuación sólo se interese por la expulsión de Ziani…

Tres meses antes, en febrero de 2013, la Policía ya detuvo en Valencia al supuesto terrorista de origen marroquí, Mohamed Echaabi, quien pretendía cometer atentados contra personalidades relevantes y otros objetivos, tanto en España como en otros países europeos. Según el Ministerio del Interior, existían similitudes muy destacadas entre este detenido, que había realizado gestiones para la adquisición de armas de fuego y explosivos, con Mohamed Merah, el ‘lobo solitario’ de origen argelino autor de varios asesinatos en Toulouse (Francia) en marzo de 2012. Lo característico en este tipo de individuos es que, con el propósito de ocultar su ideología radical y pasar desapercibidos hasta cumplir sus objetivos, se les permite incumplir los preceptos del Islam, de forma que suelen vestir al estilo occidental, no llevan barba, beben alcohol, fuman y comen cerdo.

A continuación, el 23 de abril de 2013, la Policía también detuvo a otros dos presuntos terroristas islamistas en Murcia y Zaragoza en una operación ordenada por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz: el marroquí Hassan El Jaaouani de 52 años y el argelino Nou Mediouni de 23, ambos relacionados con el grupo terrorista ‘Al Qaeda en el Magreb Islámico’ (AQMI). El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, los describió como "lobos solitarios" con un perfil parecido al del citado Mohamed Merah y al de los hermanos Tsarnaev, responsables del atentado de Boston (15 de abril de 2013).

Y, abundando en la evidente realidad de la más amplia ‘amenaza magrebí’, baste considerar la reciente detención de cinco tunecinos acusados de difundir material multimedia de contenido yihadista, realizada en Barcelona el pasado 12 de junio. A este grupo se le incautó abundante material de propaganda terrorista, incluyendo más de 400 archivos con fotografías, vídeos y textos con imágenes de atentados, discursos de líderes como Bin Laden y Al-Zarqawi, instrucciones para confeccionar explosivos, doctrina sobre el entrenamiento de muyahidines o fusilamientos, con comentarios en los que se enaltecía el terrorismo y a sus autores.

Según la nota emitida por el Ministerio de Interior sobre esta operación policial (denominada ‘Kartago’), que sigue abierta bajo la dirección del Juzgado número 6 de la Audiencia Nacional, durante la investigación se pudo constatar “un fuerte proceso de auto-radicalización” en varios de los detenidos que les ha llevado a abrazar plenamente las tesis del salafismo yihadista”. Y el propio ministro, Jorge Fernández Díaz, declaraba en paralelo que su objeto era “neutralizar la amenaza del terrorismo yihadista, los lobos solitarios y los retornados”, que constituye un motivo de “ocupación y preocupación” para el Gobierno de España y el resto de los socios de la UE.

LOS ANALISTAS DE MONCLOA, LEEN POCO

Pero, si las afirmaciones del ministro Fernández Díaz son ciertas, que deben serlo, ¿por qué se han excluido entonces de la ESN 2013 las referencias a la ‘amenaza marroquí’ o, si se prefiere, a la ‘amenaza magrebí’…? ¿Es que el Departamento de Seguridad Nacional de la Presidencia del Gobierno (DSNPG) que dirige el confiado (por inexperto) Alfonso de Senillosa, va por libre, sin hacer el más mínimo seguimiento de la actividad desarrollada por el propio Gobierno o sin leer siquiera las notas informativas emitidas al efecto…?

Senillosa y su mini-corte de personal militar afecto, quizás seleccionados a dedo por identificarse con la vaguería del jefe Rajoy, sólo tienen que entrar en Internet y leer cosas tan elementales como, por ejemplo, el siguiente artículo de Soeren Kern, publicado en EuropeNews.Dk al inicio de la actual legislatura (09/12/2011), que traducimos libremente, para dejar de orientar de forma errada sus Estrategias de Seguridad Nacional:

¿Está el nuevo Gobierno de Marruecos incitando a los musulmanes en España?

Unos 3.000 inmigrantes musulmanes salieron a las calles en cerca de Barcelona para protestar por los recientes recortes en las ayudas sociales. 

La protesta, que tuvo lugar el 5 de diciembre en la ciudad industrial de Terrassa, a unos 30 kilómetros de Barcelona, ​​se organizó con la participación de los inmigrantes marroquíes.

El tamaño y la espontaneidad de la manifestación cogieron por sorpresa a los funcionarios locales -que habían estado esperando no más de 300 manifestantes- y refleja la creciente afirmación de los inmigrantes musulmanes en la región nororiental de Cataluña.

La protesta podría confirmar los temores de los servicios de inteligencia españoles de que el nuevo gobierno islamista de Marruecos puede tratar de incitar a los inmigrantes marroquíes en España para organizar manifestaciones, requiriendo un esfuerzo del primer ministro de la nueva fuerza conservadora de España, quien asumirá el cargo el 22 de diciembre, para resolver un serie de conflictos de larga historia entre los dos países.

El punto de partida de la manifestación fue el barrio de mayoría musulmana de Ca n'Anglada, que se encuentra en el centro de Terrassa. Los manifestantes se dirigieron luego a través del centro de la ciudad a la oficina municipal de seguridad social.

Los marroquíes protestaban por las medidas de austeridad que hacen más difícil para los inmigrantes acceder a las ayudas sociales del gobierno regional de Cataluña.

Los recortes en el presupuesto que entró en vigor en julio de 2011 aumentan el requisito de residencia a dos años (de un año antes) para que los inmigrantes puedan recibir los beneficios de bienestar social. Los cambios también limitan otras ayudas durante 60 meses.

Los políticos locales temen que la protesta sea una primera muestra de lo que puede llegar a ser una campaña más sostenida de los disturbios protagonizados por los inmigrantes musulmanes en Cataluña, que se ha convertido en el punto cero en un debate sobre la intensificación del papel del Islam en España.

La población musulmana de Cataluña llegó a 300.000 en 2011, frente a tan sólo 10.000 en 1990, gracias a una ola masiva de inmigrantes, tanto legales como ilegales.

En el conjunto de España se estima que la población musulmana legalizada alcanzó 1,5 millones de personas en 2011, frente a sólo las 100.000 que había en 1990.

La afluencia de inmigrantes musulmanes en una escala tan masiva ha llevado a un creciente número de controversias relacionadas con el Islam en España.

En septiembre, por ejemplo, los inmigrantes musulmanes fueron acusados ​​de decenas de envenenamiento de perros en la ciudad catalán de Lérida, donde 29.000 musulmanes ahora constituyen alrededor del 20% de la población total de la ciudad.

Los perros fueron envenenados en los barrios obreros de Lérida de Cappont y La Bordeta, distritos que están densamente pobladas por inmigrantes musulmanes y donde muchos perros han muerto en los últimos años.

Los residentes locales dicen que los inmigrantes musulmanes mataron a los perros, porque de acuerdo a las enseñanzas islámicas son animales “impuros”. Durante los últimos meses, los residentes que llevaban sus perros a pasear han sido hostigados por los inmigrantes musulmanes, opuestos a ver los animales en público. Los musulmanes también han lanzado una serie de campañas anti-perro en los sitios web islámicos y blogs con sede en España.

En diciembre de 2010, un profesor de secundaria en la ciudad española de La Línea de la Concepción fue demandado por los padres de una estudiante musulmana que le acusó de “difamación del Islam” por hablar de jamón español en la clase.

José Reyes Fernández, profesor de geografía, estaba dando una conferencia sobre los diferentes tipos de climas en España. Durante la clase, Reyes mencionó que el clima en la provincia de Andalucía ofrece las condiciones de temperatura ideal para la curación de jamón español (jamón ibérico), un manjar de fama mundial.

En este punto, una estudiante musulmana interrumpió a Reyes y argumentó que cualquier mención de los productos del cerdo es una ofensa a su religión. Reyes respondió diciendo que él sólo estaba dando un ejemplo y que no tiene en cuenta las creencias religiosas diferentes en la enseñanza de la geografía.

La estudiante musulmana informó a sus padres, quienes presentaron una demanda en contra de Reyes, acusándolo de “abuso con motivaciones xenófobas”. El artículo 525 del Código Penal español tipifica el “ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa”. La demanda fue desestimada más tarde por un juez español.

En noviembre de 2010, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, dos enclaves en el norte de África, reconocieron oficialmente la festividad musulmana de Eid al-Adha (Fiesta del Sacrificio). De esta manera, Ceuta y Melilla, donde los musulmanes representan más del 50% de la población total, se convirtieron oficialmente en los primeros municipios españoles que establecían una festividad islámica desde que España se liberó del cautiverio musulmán en 1492.

En octubre de 2010, la Asociación Islámica de Málaga, en el sur de España, exigió que Televisión Española (TVE), la empresa estatal, dejara de emitir una programación seriada en español porque era “anti-musulmana”. Los musulmanes acusaron a TVE ​​de violar la Constitución Española por emitir un programa que criticaba ciertos aspectos del Islam, como los matrimonios forzados y la falta de derechos de las mujeres en los países musulmanes.

Ese mismo mes, los residentes de la ciudad vasca de Bilbao encontraron en sus buzones folletos de la Comunidad Islámica de Bilbao, editados en español y en árabe, pidiendo dinero para construir una mezquita de 650 metros cuadrados (7.000 pies cuadrados) que costaba 550.000 € ($ 735.000). En su sitio web se decía: “Fuimos expulsados ​​[de España] en 1609, en realidad no hace tanto tiempo... El eco de Al-Andalus aún resuena en todo el valle del Ebro [España]. Estamos de vuelta para quedarse, Insha'Allah… [si Dios lo quiere]”.

En septiembre de 2010, una discoteca en la localidad sureña española de Águilas (Murcia) se vio obligada a cambiar su nombre y diseño de la arquitectura, después de que los islamistas amenazaran con iniciar “una gran guerra entre España y el pueblo del Islam” si no lo hacía.

“La Meca” era una discoteca popular entre los años 1980 y 1990. Después de haber estado cerrada por más de una década, el club volvió a abrir en agosto de 2010 bajo una nueva administración, pero con el nombre original: “La Meca”.

La mega-discoteca ofrecía una apariencia de gran mezquita-catedral de color turquesa, con una torre-alminar al estilo de la arquitectura tradicional árabe común en el sur de España.

Pero poco después de su reapertura, los musulmanes comenzaron a quejarse de que la discoteca era ofensiva e insultante para su religión, al tiempo que un grupo de radicales musulmanes publicaba un video en Internet llamando a un boicot de los productos españoles y la guerra santa contra aquellos que “blasfeman el nombre de Alá”. La agencia de inteligencia de España, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), advirtió a los dueños de “La Meca” que la discoteca estaba siendo directamente amenazada por los extremistas islámicos.

La propiedad de la discoteca acordó cambiar el nombre de “la Meca” por el de “La Isla”, con objeto “de evitar más problemas y para garantizar que los clientes siguen llegando”.

También confirmó sus planes de modificar el controvertido símbolo arquitectónico del club, la torre-minarete que desde entonces se ha convertido en una torre-faro.

Aunque, siendo militar como es, el staff de la DSNPG también podía recabar del CESEDEN algún documento meramente divulgativo para ilustrar los ‘pasos trascendentes’ de su ‘pensamiento estratégico’ (terminología del propio Rajoy); por ejemplo, la breve monografía de su compañero Óscar Tarrero titulada “Islamismo radical en España” (Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, mayo 2010). Ya en el sumario de introducción leerían algo tan evidente y elemental como esto: “La presencia y actividad de las redes yihadistas en España se ha convertido en un fenómeno estructural, dándose un elevado grado de implantación del islamismo radical en nuestra sociedad y una clara hostilidad de los yihadistas hacia España”.

Texto seguido inmediatamente de una breve pero clara descripción de todos los grupos de terroristas islamistas ya asentados en España, incluidos los de origen magrebí…

SI AZNAR LO TUVO CLARO, RAJOY NO SE ENTERA

Pero, siendo también el DSNPG una creación del Gobierno del PP, quizás sea más correcto recordar a su equipo de dirección lo dicho por José María Aznar en relación con los atentados del 11-M y, sobre todo, lo que al mismo tiempo apuntaba sobre la ‘amenaza marroquí’, según recoge Fernando J. Muniesa en su libro “El Archivo Amarillo” (Multimedia Militar, 2011):

(…) Lo cierto es que si en un análisis teórico se pone en correspondencia la posibilidad del uso de un explosivo militar tipo ‘C-4’ en la masacre terrorista del 11-M con su sofisticado diseño, propio de profesionales afectos a operaciones encubiertas de los servicios secretos, y la nacionalidad del mayor número de implicados conocidos, junto con el marco de las tensiones generadas en las relaciones bilaterales hispano-marroquíes del momento, la búsqueda de sus autores intelectuales, ejecutores materiales al margen, tendría que orientarse mirando hacia nuestros vecinos norteafricanos. Una posibilidad que también se desprende de lo que José María Aznar, siendo ya ex presidente del Gobierno, manifestó crípticamente en noviembre de 2004 ante la Comisión del Congreso de los Diputados que investigaba, sin éxito, los sucesos del 11-M: “No creo, sinceramente, que los autores intelectuales de los atentados, los que hicieron esa planificación, los que deciden ese día, precisamente ese día..., no creo que anden en desiertos muy remotos ni en montañas muy lejanas”.

Hay que suponer que, entre los días 11 y 14 de marzo de 2004, Aznar manejó, quizás más que nadie, mucha información cruzada sobre aquel trágico suceso, proveniente de fuentes muy diversas, con independencia del acertado o desacertado uso que hiciera o no hiciera de ella. Por eso sorprende la firme opinión que ocho meses más tarde, ya en frío, expone en sede parlamentaria, sosteniendo que los atentados del 11-M no sólo pretendían provocar una horrible masacre, sino que con ella buscaban también manipular el comportamiento electoral del 14-M.

Todavía más tarde, al ser entrevistado por el diario belga ‘Le Soir’ en marzo del 2006, Aznar seguiría manteniendo la misma tesis de que “los autores del 11-M buscaban provocar un vuelco político en España”, contestando de forma enigmática pero no menos concluyente a la pregunta de si la autoría de aquella masacre habría correspondido a algunos islamistas o a ETA: “Pienso que quienes planificaron estos atentados no se esconden en desiertos lejanos, ni en montañas remotas…, no diré más”. Una herida y un desafío efectivamente latentes…

ESN 2013: ¿RECTIFICAR O PERSISTIR EN EL ERROR…?

El capítulo en el que se recogen estas significativas declaraciones de Aznar, se titula “11-M: Una masacre de diseño, impune y de ‘jaque mate’ político”. Y en él, su autor incluye algunas consideraciones personales sobre la ‘amenaza marroquí’ que estimamos apropiadas para concluir este análisis, y que los despistados redactores de la ESN 2013 tampoco deberían ignorar:

(…) La actuación del CNI sobre el proceloso macro atentado del 11-M, condicionada por su línea de dirección y su servidumbre gubernamental, antes que por el servicio al Estado, es bien lamentable si consideramos su competencia y responsabilidad específicas y los poderoso medios de que dispone para cumplir las altas misiones que tiene asignadas. Más allá de sus fallos preventivos y de su nulo apoyo a la investigación policial y al tratamiento judicial del caso, a dicho organismo correspondería de forma expresa averiguar si en los sucesos del 11-M existieron o no implicaciones de otros servicios secretos, activas o pasivas.

Considerando el complejo entramado de circunstancias políticas y diplomáticas que rodearon el asunto, lo primero que tenía que haber ordenado el Gobierno (tanto el saliente como el entrante) al CNI, es la realización, con toda la discreción que fuera pertinente, de una profunda investigación para averiguar de forma expresa si hubo o no hubo al respecto implicaciones de algún servicio secreto extranjero (incluido el marroquí), del tipo que fuere. Otra cosa distinta sería la eventual utilización que procediera hacer en el plano político de esa adquisición informativa, una vez transformada en Inteligencia. Pero mientras no se desvele esa incógnita, las sospechas seguirán latentes en el cuerpo social del país, malogrando sin solución de continuidad las relaciones bilaterales entre España y Marruecos y realimentando el fácil afloramiento de nuevos conflictos. 

Es obvio que con nuestros vecinos magrebís debemos mantener buenas relaciones, pero no a cualquier precio, como a menudo se ha percibido en la política exterior de Rodríguez Zapatero. Y mucho menos con la eventual indignidad de tener que cerrar los ojos y negarse a saber si sus organismos de Seguridad Nacional, o cualesquiera otros, tuvieron o no tuvieron alguna información de lo que iba a suceder el 11-M.

Al presentar la novela de Alfonso S. Palomares “Los laberintos del espejo” (01/06/2010), todavía con Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno, Felipe González criticó abiertamente la dependencia que sufren los políticos por lo inmediato y lo que publican los medios de comunicación, asegurando que esto les lleva a “ser cambiantes” y a “adaptarse a lo que la opinión pública va a decir en cada momento”. Para sintetizar su opinión y recomendar que se acabe con ese comportamiento, recurrió a un retruécano del refranero popular y afirmó: “Rectificar es de sabios, y de necios tener que hacerlo a diario”.

De otra forma más llana, también se suele decir que “de hombres es errar y de bestias porfiar”. Pero, ¿serán capaces de tomar nota en el DSNPG…?

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