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Sabido es que la expresión “pasar el Rubicón” significa dar un paso decisivo en cualquier actividad humana, sin vuelta atrás y entrañando un riesgo determinante para quien lo protagoniza. Tiene su origen en el hecho histórico vivido por Julio César en el año 49 antes de Jesucristo, cuando decidió atravesar el Rubicón, un pequeño río que separaba Italia de la Galia Cisalpina, para dirigirse hacia Roma al frente de la Legio XIII Gemina, unidad militar que él mismo había creado en el año 57 a. C. iniciada ya la Guerra de las Galias.

La cuestión es que, a fin de impedir la llegada de tropas procedentes del Norte que pudieran ser una amenaza para el orden de la República Romana (en su época tardía), el Senado había declarado rebelde y sacrílego a todo aquel que se atreviera a cruzar el Rubicón con una legión o con una simple cohorte (unidad táctica de infantería del ejército romano). Sin embargo, Julio César, a quien una mayoría de senadores instigados por Pompeyo había rehusado nombrarle Cónsul y ordenado dejar el mando y licenciar a todas sus tropas, decidió atravesarlo y marchar sobre Roma para derribar a sus enemigos.

Cuenta la historia que fue en ese momento decisivo, reflexionando a orillas del Rubicón sobre el peligro que entrañaba franquearlo, cuando Julio César pronunció la frase “Alea jacta est” (La suerte está echada). Aunque algunos estudiosos hayan considerado que era poco coherente con su personalidad y forma de ser, dado que se consideraba un favorito de la Fortuna siempre confiado en su buena suerte, y que lo que dijo en realidad fue “¡Que vuelen altos los dados!” (o también “¡Que el dado sea lanzado!”), haciendo suyo un conocido verso de Menandro, el poeta y dramaturgo griego considerado máximo exponente de la llamada Comedia Nueva, y recitándolo incluso en la lengua de su autor y no en latín…

ALARMA ROJA: RUBALCABA DISPUESTO A SEGUIR EN EL MACHO

Pues bien, este histórico ‘paso del Rubicón’ de Julio César parece que va a ser emulado por Alfredo Pérez Rubalcaba, dispuesto a cruzar el límite de su agotada carrera política nada menos que para intentar de nuevo tomar el Gobierno de España en las próximas elecciones generales. Trascendente decisión de indudable riesgo personal, pero sobre todo de gravísimo riesgo institucional porque afecta al futuro del maltrecho PSOE y, por extensión, al del actual sistema político, ya que -quiérase o no- dicho partido es una de sus fuerzas vertebrales.

La cuestión se ha hecho discretamente evidente en una larga entrevista, con casi cien preguntas y respuestas, a Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE (más que líder), publicada el pasado 21 de julio en El País. La ‘dejada’ del tema se produjo en este peloteo de la conversación:

Pregunta: “¿Quiere usted ser candidato del PSOE en las próximas elecciones generales?”.

Rubalcaba: “En este momento de mi vida política sólo pienso en mi partido. Si soy útil a mi partido intentaré serlo”.

Pregunta: “La pregunta no es si es útil a su partido, sino si usted quiere ser candidato”.

Rubalcaba: “La respuesta es: querré si soy útil a mi partido”.

O sea, que el actual secretario general del PSOE quiere, en efecto, volver a ser candidato a la Presidencia del Gobierno. Entre otras cosas porque, de no considerarse “útil a su partido”, ya habría dejado el cargo de secretario general y cualquier otra aspiración política cuando, en las últimas elecciones generales del 20-N (2011), llevó al PSOE a su mínimo histórico de escaños desde la restauración de la democracia (110 frente a los 186 del PP), quedando marcado además como fue factótum que fue del último y astroso Gobierno de Rodríguez Zapatero.

La confusión de Rubalcaba entre lo políticamente ‘útil’ y lo ‘inútil’ en cada momento, parece, pues, tan grande como insalvable. Y esa es la que parece que le va a llevar a su particular ‘paso del Rubicón’: con su pan se lo coma y allá las nuevas generaciones del PSOE si se lo consienten.

En favor de su soterrada postulación, y como si el socialismo español aún siguiera retozando feliz en los verdes campos del Edén, y no sumido en una letal desesperación existencial, que es donde está, Rubalcaba despliega ahora todo un abanico argumental precisamente en el mismo diario que apadrinó su candidatura electoral para el 20-N. Pero olvidando que aquella apuesta se hizo como un mal menor ante el escenario de ‘tierra quemada’ que conllevó el liderazgo de ZP; es decir, para evitar una trágica extinción del PSOE si entonces no se gastaba el cartucho de su último candidato avezado y presentable, como lo era sin duda en aquel contexto.

En realidad, aquella batalla librada por Pérez Rubalcaba en las elecciones generales de 2011, junto con los resultados obtenidos, fue su verdadero ‘paso del Rubicón’, fracasado y sin vuelta atrás. La historia demuestra que, prestado aquel servicio, Rubalcaba no era el Julio César victorioso en las Galias, sino más bien el Pompeyo de turno, exponente de la decadencia política de Roma (es decir, de la decadencia del PSOE).

EL LIBRO GORDO DE PETETE…

Y, con objeto de que el posible neo-candidato Rubalcaba pueda meditar al respecto, veamos en qué quedan las respuestas y los manidos argumentos que exhibe en la caritativa entrevista ofrecida por El País, encabezada con una afirmación titular que, para empezar, ignora de forma casi indecente el desastre que supuso la política de Zapatero, que también fue la suya: “La conjunción de crisis económica, mayoría absoluta y derecha es letal”. Estas son, entrecomilladas y ciertamente exentas de la menor autocrítica, las ideas-fuerza más significadas de Rubalcaba, seguidas de la apostilla que nos merece cada una de ellas:

1.- Rubalcaba: “Pedí la dimisión de Rajoy cuando negó los papeles que difundió ‘El País’. Mintió a los españoles”.

Apostilla: Ciertas pueden ser las mentiras de Rajoy en relación con el ‘caso Bárcenas’. Pero ¿acaso no mintió Rubalcaba como ministro solidario de los gobiernos de Rodríguez Zapatero negando la realidad de la crisis y falseando el endeudamiento de las Administraciones Públicas…?

2.- Rubalcaba: “Sería terrible acostumbrarnos al ‘doping’ electoral de un partido y seguir funcionando sin que pasara nada [en alusión a la financiación ilegal del PP]”.

Apostilla: Pero ¿qué reformas legales ha promovido o apoyado el PSOE tras los escándalos del ‘felipismo’ (Filesa, Roldán, fondos reservados…) para erradicar la corrupción del actual sistema político? Exactamente ninguna.

3.-Rubalcaba: “Para la oposición es imposible en este momento mantener una relación normal con un Gobierno que se niega a ir al Parlamento a contarle a los españoles lo que ha pasado”.

Apostilla: ¿Contó el PSOE en el Parlamento, y en particular el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la verdad sobre el ‘caso Faisán’ o sobre su política de excarcelación de los presos de ETA y demás connivencias con su brazo político, ahora instalado en las instituciones vascas…?

4.-Rubalcaba: “El problema es que con este tipo de actitudes [falta de diálogo y consenso político] el PP está rompiendo los puentes que en cualquier democracia existen entre los grandes partidos para abordar los problemas de Estado”.

Apostilla: ¿Y qué problemas de Estado consensuó de forma razonable el PSOE durante las legislaturas gobernadas por el ‘zapaterismo’…? ¿Acaso su lamentada política internacional…? ¿La despolitización de la Justicia…? ¿El despilfarro del gasto público que supuso el ‘Plan E’…?

5.- Rubalcaba: “El problema es tener causas para chantajearle [el ‘caso Bárcenas’]. Rajoy confunde ser presidente del PP y del Gobierno”.

Apostilla: Puede ser. Pero, ¿es que Rodríguez Zapatero no ejerció también como presidente del Gobierno y del PSOE, confundiéndolos como le vino en gana…?

6.- Rubalcaba: “Hace veintitantos años el PSOE aprendió duramente una lección que no ha olvidado [Filesa]. En la vida escarmientas”.

Apostilla: ¿Y por qué el PSOE convino entonces con el PP en 1994 que la ‘Comisión no permanente para el estudio de la financiación de los partidos políticos y su endeudamiento’ se cerrara sin aprobar ninguna propuesta ni conclusión…? ¿Y cuál ha sido la razón de que, a continuación, en el sucesivo ordenamiento legal de esa financiación, el PSOE haya venido aprobado todas las lagunas y excepciones que contiene la regulación de las donaciones políticas y todos los fallos en la rendición de cuentas de los partidos ante el órgano encargado de auditarlas…?

La respuesta es muy sencilla. Porque, de acuerdo con el PP, el PSOE no ha dejado nunca de preservar también los permisivos medios que utilizan para monetizar sus resultados electorales.

7.- Rubalcaba: “No hay controles preventivos [se refiere a la financiación y contabilidad de los partidos]. Es evidente que el Tribunal de Cuentas no funciona”.

Apostilla: ¿Y quién tiene la culpa…? ¿Perico el de los palotes o el PP y el PSOE que así lo han organizado y respaldado de consuno…?

8.- Rubalcaba: “El problema que se plantea en el Constitucional es un problema serio… Se abre una vía de recusación, de impugnación al señor Pérez de los Cobos que no ayuda al Tribunal Constitucional”.

Apostilla: El problema tiene su origen en diciembre de 2010, cuando José Luis Rodríguez Zapatero (entonces presidente del Gobierno) y el propio Rubalcaba (a la sazón vicepresidente primero, ministro Portavoz y ministro del Interior) dieron por bueno el nombramiento de Francisco Pérez de los Cobos como Magistrado del Tribunal Constitucional, designado por la cuota del Senado a propuesta del PP (su militancia política era bien notoria). La torpeza inicial fue aquella y, por tanto, será a partir de aquella fecha cuando se abrirán las impugnaciones que tanto lamenta ahora el ‘despistado’ Rubalcaba…

9.- Rubalcaba: “En Reino Unido no podríamos estar discutiendo usted y yo de por qué no viene el señor Rajoy al Parlamento [aludiendo al ‘caso Bárcenas’]… Los países son serios porque tienen cuentas serias y comportamientos serios”.

Apostilla: No vale que Rubalcaba se ponga en esa situación. En  Reino Unido –ni en Alemania o Francia- jamás funcionaría ningún partido como funcionan PP y PSOE, ni se tolerarían sus abusos políticos.

10.- Rubalcaba: “Los problemas territoriales hay que abordarlos, porque si no irán cada vez peor. Tanto por los que se quieren ir como por los que quieren recentralizar”.

Apostilla: Pero ¿abordarlos cómo abordó el PSOE la reforma del Estatuto de Cataluña en 2006...? Por desmemoriado, a Rubalcaba hay que recordarle que fue Rodríguez Zapatero, candidato socialista a la Presidencia del Gobierno de España, quien en un mitin electoral celebrado en el Palau Sant Jordi en noviembre de 2003, se comprometió a apoyar la reforma del Estatuto de Cataluña que aprobase su Parlamento, fuera la que fuera… A estas alturas de nuestra historia política, lo mejor que puede hacer el PSOE es enterrar para siempre su aberrante sentido de Estado, sobre todo en el relativo a la organización autonómica.

11.- Rubalcaba: “La monarquía tiene una crisis: la superará… En este momento no considero la abdicación”.

Apostilla: Opinión respetable pero gratuita. No le corresponde a él decidir sobre el tema.

12.- Rubalcaba: “Lo que tengo es una sensación de crisis profundísima. Que fue económica y luego social; pero que ahora es territorial, es institucional, es política. Y tengo la impresión de que es enorme”.

Apostilla: ¿Habla de impresiones…? ¿Pero de qué guindo se ha caído o qué nos quiere vender Rubalcaba…? ¿Acaso no es él uno de los grandes responsables de la crisis, evidentemente profundísima, que ahora parece ‘sentir’ como ajena a su peso específico en los gobiernos de Rodríguez Zapatero, haciéndose pasar por un sueco que andaba casualmente por allí…?

13.- Rubalcaba: “Por tanto [sobre las prioridades del partido]: oposición, proyecto, partido. Estas son las cosas que tenemos que hacer y en su momento decidiremos quién es el candidato y lo haremos”.

Apostilla: Rubalcaba se confunde en el orden de los factores, que en esta ocasión altera profundamente el resultado de la suma y desmonta su postulación como candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno: primero proyecto, segundo partido y tercero oposición. Así le va, forzando una oposición sin partido y sin proyecto (y, por su culpa, sin espacio ni interés para que pueda emerger el líder más adecuado)…

14.- Rubalcaba: “Negar que la edad es un factor que la gente mira es negar la evidencia. Pero pensar que la gente elige su presidente de Gobierno por la edad que tiene es otro error. La gente busca en el presidente del Gobierno fiabilidad, solvencia, ideas y transparencia”.

Apostilla: Fiabilidad, solvencia, ideas y transparencia… ¿Pero cómo las suyas, convertido ya en un muerto viviente de la política…? ¿Y acaso él, compitiendo en 2015 por la Presidencia del Gobierno con 64 años cumplidos, sería mejor presidente que lo fueron Suárez con 43 años, González con 41 o Aznar con 44…?

Hablando de errores, hay que admitir que errar es humano, pero sin olvidar que sólo los estúpidos perseveran en el error. Y también que tanto mayor será el yerro, cuanto mayor sea el que yerra…

15.- Rubalcaba: “Rajoy en este momento tiene una fiabilidad cercana a cero y esto es un problema. Su problema es que a los españoles no les dijo lo que iba a hacer; y durante un año y medio ha hecho prácticamente lo contrario de lo que dijo que iba a hacer”.

Apostilla: Absolutamente cierto. Pero, aun así, parece urgente que algún colega lúcido del PSOE facilite a Rubalcaba la más que pésima valoración social de su labor como líder de la oposición, más o menos pareja a la de Rajoy como presidente del Gobierno, que ya es decir…

16.- Rubalcaba: “¿Cómo puede el señor Rajoy pedirle a los pensionistas un esfuerzo, que estoy seguro que se lo va a pedir en septiembre, después de lo que conocen los españoles sobre los millones de euros negros que ha manejado su partido? Se trata de un problema de autoridad moral. La autoridad moral del presidente del Gobierno es clave, pero cuando tienes que pedirle esfuerzos a tu país es algo definitivo”.

Apostilla: ¿Y de qué ‘autoridad moral’ habla Rubalcaba…? ¿De la que ha alimentado los ERE socialistas de Andalucía…?

17.- Rubalcaba: “Pere Navarro me ha trasladado que en Cataluña se vive un momento dificilísimo y es por eso por lo que todo el partido ha hecho un esfuerzo para revisar nuestro programa territorial… No es solo resolver las tensiones centrífugas, también las centrípetas. Ahora, ¿que en Cataluña hay un problema serio? Lo hay. ¿Tiene un problema Cataluña de relación con el resto de España? Lo tiene”.

Apostilla: ¿Qué en el PSOE hay un problema serio…? Claro que lo hay. ¿Tiene un problema el PSC de relación con el resto de España…? Claro que lo tiene. ¿Tiene Rubalcaba un problema de comprensión de la realidad…? Evidente.

18.- Rubalcaba: “En el momento en que el PSC adopta el derecho a decidir, nuestro proyecto empieza a hacer agua y teníamos que recomponerlo. Nos quedamos sin proyecto en Cataluña. El PSOE tenía un proyecto para toda España, menos para Cataluña, porque el PSC estaba en otro. Hemos elaborado un nuevo proyecto político… Hemos propuesto federalizar nuestra Constitución y en ese cambio constitucional podemos resolver los problemas de Cataluña…”.

Apostilla: ¿Pero si el PSC estaba en otro proyecto, qué tienen que ver entre sí el PSC y el PSOE…? ¿En qué comulgan…? ¿Es que tal vez el Partido Socialista Obrero Español sí que puede ser, como revela el misterio de la Santísima Trinidad, uno en esencia y trino en personas…?

19.- Rubalcaba: “Es verdad que ha habido un sector pequeño del PSOE que creía que la solución de esta crisis era crear el PSOE en Cataluña. Yo creía que era un error”.

Apostilla: El verdadero error es reconvertir el PSOE a imagen y semejanza del PSC (y del PSdeG-PSOE, del PSE-EE y de todo lo que pueda venir por la vía federal).

20.- Rubalcaba: “El Estado federal es la mejor solución  [para resolver las tensiones con Cataluña y el País Vasco]. Las otras dos son: pensar que no pasa nada y no hacer nada. Error gigantesco. Las cosas no van a ir a mejor sino a peor. O simplemente admitir que la gente se vaya. La solución es la que ha habido siempre: sentarnos y ver qué problemas hay y arreglarlos. Y eso se corresponde con la apertura de una reforma constitucional limitada”.

Apostilla: Pero, ¿de dónde le viene a Rubalcaba tanta ciencia infusa y tanto doctrinarismo como para embrollar todavía más lo que el propio Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero (el suyo) ya lanzó por el abismo del descalabro nacional con las reformas estatutarias…? ¿Es que el PSOE ‘zapateril’ busca tal vez otro vapuleo electoral como el del 20-N…?

Pocas cosas hay más atrevidas que la ignorancia, siendo su primer paso el presumir de saber. Y no es menos cierto que el ignorante intente volar con alas de águila aunque tenga ojos de lechuza.

Rubalcaba, al parecer gran ignorante de la historia política de España y de las trágicas situaciones a las que han llevado las discusiones territoriales, debería ser mucho más prudente y recordar aquel decir del refranero español de que si “quien lo sabe bien lo hace, quien lo ignora lo empeora”…

EL MELÓN FEDERAL ABIERTO Y LA BARRA LIBRE DE RUBALCABA

Pero como no queremos convertir nuestras apostillas a las afirmaciones de Rubalcaba en una versión petulante del ‘Libro Gordo de Petete’, que darían de sobra para ello (¿recuerdan lo de “El libro gordo te enseña, / el libro gordo entretiene, / y yo te digo contento, / hasta la clase que viene”…?), resumamos que una lectura detenida de la entrevista de marras muestra la diarrea mental del neo-candidato socialista a la Presidencia del Gobierno. Ya que, siendo en ella evidente que se muestra utilísimo al partido, no lo es menos que, ateniéndonos a sus propias palabras, intentará asumir esa responsabilidad de nuevo: “Ándeme yo caliente y ríase la gente”, al decir de Góngora (o el contumaz “Yo sigo” puesto por Joe Rígoli en boca de ‘Felipito Tacatún’)…

Lo malo es que, de entrada, y ya imbuido de un electoralismo temerario muy similar al ‘zapateril’, Rubalcaba ha abierto el melón del federalismo y la barra libre del ‘sírvase usted mismo que paga la casa’, ofreciendo a cada comunidad (o a las más exigentes) lo que cada una quiera o se le antoje. Acompañado, claro está, de Pere Navarro, otra figura del lumpen político socialista que tal baila y que quiere liderar el PSC con la misma técnica de ‘huir hacia adelante’, por una senda que conduce de forma irremisible a un gran océano de ‘mierda política para todos’…

Y ello mientras Rodolfo Ares, fracasado junto a Patxi López en su última gestión al frente del Gobierno vasco, acaba de anunciar la intención que tiene el PSE-EE de acordar con el PNV que el Parlamento de Vitoria “debata y decida” la fiscalidad “básica y común” de Euskadi. Es decir, que no satisfechos del todo con haber perdido las últimas elecciones autonómicas y facilitado el asentamiento de Bildu en las instituciones vascas, este par de peligrosos volatineros políticos pretenden rearmar a su enemigo electoral más directo para seguir minando las competencias exclusivas del Estado establecidas en el artículo 149 de la Constitución, en especial las que tienen como objeto regular las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales…

Paréntesis: A veces, no es fácil comprender las extrañas razones por las que, considerando su desnorte político, los socialistas filo-nacionalistas no se cambien al partido autonómico que en cada caso corresponda, o que una dirección sensata del partido nacional no les invite a hacerlo. De hecho, por su propia definición y ámbito de actuación, es difícil que las aspiraciones políticas de los partidos nacionales coincidan con las de los autonómicos. Sin dejar de tener también escaso sentido que los partidos de exclusivo alcance autonómico incidan con la fuerza que inciden en la política nacional, gracias a la distorsión de la proporcionalidad poblacional con la que se asignan los escaños a cada circunscripción electoral y a los pocos diputados con los que se puede constituir un grupo parlamentario en las Cortes Generales…

Además de lo dicho hasta ahora, en la entrevista concedida a su diario amigo, Rubalcaba trató de resolver -de forma evidentemente infructuosa- la cuadratura política del círculo territorial (que es un problema irresoluble en su definición matemática) con esta secuencia argumental literal:

1) “No se trata tanto de tener más competencias cuanto de que quede claro qué es del Estado y qué es de las comunidades. En este momento, eso no queda claro. En las constituciones federales lo que queda claro son las competencias que son del Estado. El resto son de las comunidades”.

2) Cataluña no debe tener más competencias que el resto de las comunidades. Pero sí tiene singularidades (por ejemplo, la lengua)”.

3) “Galicia, País Vasco, Valencia y Baleares tienen singularidades. Lo que tiene que tener su reflejo en la política cultural y en la educativa. Cataluña tiene unos derechos históricos, porque el Constitucional los ha dado por buenos, que afectan, por ejemplo, a la institucionalidad. La Generalitat no es exactamente igual que el Gobierno de Madrid. La relación del Gobierno de Cataluña con los Ayuntamientos es distinta de la que existe en otras partes de España: tiene su propio Derecho Civil. Sin duda tiene singularidades y hay que reconocerlas. Integrándolas en el conjunto de España nos hacemos más fuertes. Nada nos hace más fuertes que reconocernos como somos”.

4) Hay que modificar el sistema de financiación de Cataluña porque está funcionando mal. Sobre todo para aclarar definitivamente cuáles son tus ingresos o cuáles son tus competencias fiscales y cuáles son las mías. Lo que no es posible es que tú tengas competencias muy claras en el gasto y no tengas la misma claridad en tus ingresos. Esta falta de transparencia fiscal me parece muy preocupante. En definitiva, tiene que haber corresponsabilidad y luego tiene que haber una nivelación para garantizar los mismos derechos en los servicios sociales básicos”.

EL CAMBIO SOCIALISTA POR EL CAMBIO Y SIN RECAMBIO

La empanada mental de Rubalcaba es, pues, manifiesta. No se comprende bien qué modelo territorial está proponiendo, porque, aun hablando de un ‘Estado federal’, no aclara cuáles serían los territorios ‘federados’, qué competencias diferenciadas asumirían unos y otros, cómo se resolverían las asimetrías y tensiones derivadas... Y, más importante todavía, tampoco se plantea, ni por asomo, qué pueden opinar los españoles de esta nueva tracamandanga política; por lo que, para empezar, antes de proponerla tendría que dejarla muy clara en su programa electoral, ver cuántos votos la respaldan y después, si él y su partido salen vivos del empeño, convencer a quienes de forma más sensata no piensen de su misma forma…

Cosa en efecto complicada que lleva a Rubalcaba y a sus ineptos federalistas (verdaderos aprendices de brujo de la política) nada menos que a promover un cambio radical de la Constitución en una dirección arriesgada y hasta suicida, y por supuesto sólo para lo que a ellos convenga. Y sin plantearse siquiera la más fácil alternativa de que la Carta Magna se cumpla esencialmente tal y como está redactada, o que, de forma bien sencilla, y con la misma connivencia expresa que han tenido los dos partidos mayoritarios (PP y PSOE) para apoyar los desarrollos normativos que han venido traicionando sucesivamente su espíritu y su letra, el desmadre permitido se reconduzca ahora en vía legislativa, dotando al Estado Autonómico de menores competencias y más razonables.

Porque si el PSOE, junto con los desleales caciques nacionalistas, promueve ahora, después de todo lo que han supuesto los excesos autonómicos, el ‘Estado federal’ para terminar de arruinar y disolver el país, es evidente que una gran mayoría de españolistas no van a dejar de arriar en su contra y con toda su fuerza la bandera del ‘Estado unitario’.

Fíjense nuestros lectores como Rubalcaba, instalado ya en el “Yo sigo” cual patético ‘Felipito Tacatún’ pasado de rosca, responde en la entrevista de El País al desafío de la consulta soberanista en Cataluña, obviando por supuesto lo que la vigente Constitución señala al respecto: “Yo creo que el problema es que si haces la pregunta en el resto de España obtendrías justamente los resultados contrarios. Por eso es un problema que tiene difícil solución. ¿Cuál es mi propuesta? Que abramos la Constitución, que nos pongamos de acuerdo como hace 35 años y que luego decidamos juntos porque queremos vivir juntos. Es decir, que los catalanes ejerzan su derecho a decidir cuando votan la Constitución, y luego lo vuelvan a ejercer cuando deciden el Estatuto. Esa es la forma de ejercer el derecho a decidir de una comunidad que se ha puesto de acuerdo con el resto de las comunidades para vivir juntos. Si queremos vivir juntos y nos ponemos de acuerdo en vivir juntos vamos a decidir juntos. Ese sería a mi juicio la salida”.

Pero, ¿es que la Constitución de 1978 no la votaron juntos todos los españoles…? Cierto es que, no todo caso, el texto constitucional no es inmutable y que quizás convenga revisarlo (sobre todo para reforzar las competencias del Estado). Pero no para beneficio personal y electoral de un Rubalcaba quemado y sus voraces socios de coyuntura; no a propuesta interesada de una formación política que busca su supervivencia de forma tan desesperada como torpe, traicionando incluso sus propias señas de identidad; no a costa de poner alegremente en juego la unidad nacional y retrotraer el país a los nefastos ‘Reinos de Taifas’...

¿Y para qué quiere Rubalcaba seguir criticando la política del Gobierno de Rajoy -buena o mala- si lo que en definitiva ahora pretende es cambiar radicalmente la organización política y territorial del Estado…? ¿Para qué proponer nuevas políticas estatales, como el incremento del impuesto sobre el patrimonio, para que acto seguido sean demolidas por la autonomía fiscal y los conciertos económicos convenidos con los nacionalistas…? ¿Pero todavía no se ha enterado de que el origen del déficit público, el agujero de las Cajas de Ahorro y hasta el grueso de la corrupción política tienen su causa principal en los desmanes de las Autonomías, de las que ahora propone una segunda edición corregida y aumentada con la amenaza de los mayores desmanes del Federalismo…?

Es más, ¿con quién quiere pactar Rubalcaba las políticas de Estado (Justicia, Educación, Sanidad…)? ¿Con los partidos nacionalistas, con los nuevos partidos federalistas…? Pues, entonces, apaga y vámonos.

Baste un último ejemplo para evidenciar cómo el agónico Rubalcaba se ha reinstalado en el proceloso recurso de la contradicción (esto es proponer en la oposición lo que el PSOE nunca hizo estando en el poder). Ahora, y a estas alturas de la historia, ahí tenemos el ejemplo de agarrarse a la ‘ley Wert’ para arremeter contra los acuerdos con la Iglesia, amenazando otra vez de forma oportunista -cual matón de poca monta- con hacer lo que bien o mal nunca hizo el PSOE: denunciar el Concordato con la Santa Sede…

La imagen social de la clase política está por los suelos, pero con líderes y partidos como Rubalcaba y el actual PSOE nacional (sus franquicias van manga por hombro), que con la que les está cayendo encima siguen afanados en buscarse la sopa boba a dos manos (la españolista en Madrid y la soberanista en la periferia), se hundirá cada vez más en el pozo sin fondo del rechazo ciudadano.

Lo que se esperaba de Alfredo Pérez Rubalcaba, visto a lo que se había llegado, era que amortiguara la derrota electoral del 20-N, rearmara política y moralmente el PSOE y estableciera las bases de su urgente renovación para poder sumar esfuerzos positivos en la superación de la crisis global que padecemos (de la que el PSOE es corresponsable). Pero ha confundido la hoja de ruta y sólo ofrece ‘más de lo mismo’, y si cabe peor y en mayor cantidad...

Si todo lo que tiene que ofrecer Rubalcaba a los españoles es la burra ciega del ‘Estado federal’, que coja el tole de una vez y se retire a ordenar el baúl de sus recuerdos, admirar su ombligo y teorizar, en su casa, sobre las políticas provincianas. Ni España ni los españoles -incluidos por supuesto los socialistas- están ya para más cuentos ni más políticos de pacotilla.

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