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Estados Unidos triplicó en 2011, con 66.300 millones de dólares, la venta de armas y material de defensa con respecto a 2010, totalizando ventas por valor de 66.300 millones de dólares, en concreto 21.400 millones más que el año anterior.

Según se desprende de un informe hecho público por el Congressional Research Service (CRS), una división de la Library of Congress, que ha sido elaborado de forma conjunta por Richard F. Grimmett y por Paul K. Kerr, el pasado ejercicio Estados Unidos vendió armamento por un total de 66.300 millones de dólares (52.960 millones de euros), frente a los 21.400 millones de dólares de 2010 y a los 31.000 de 2009. El CSR es un órgano independiente que audita e informa de los principales acontecimientos registrados en la Administración estadounidense, en este caso referidos a la venta de armamento.

La explicación a este incremento récord en la venta de armas y otros materiales de uso militar se encuentra, según el informe aludido, en el temor que existe entre los países del Golfo Pérsico ante la creciente amenaza que supone Irán y sus constantes desafíos, incluidos los nucleares.

Con estos 66.300 millones de dólares, Estados Unidos copa tres cuartas partes del mercado mundial de armas, cifrado en 85.300 millones de dólares, seguido muy de lejos por Rusia con 4.800 millones de dólares. La crisis económica mundial también se hizo presente en este sector en los últimos años, salvo en 2009 que se consiguió otra cifra récord, casi 31.000 millones. Ahora Con la crisis iraní al rojo vivo vuelven los pedidos a la industria estadounidense, sobre todo de parte de Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Omán, países que no comparten frontera con el antiguo Reino de Persia, por lo que sus compras se han centrado en aviones de combate y sistemas de defensa contra misiles.

Por países de la zona, Arabia Saudí adquirió 84 cazas F-15, su munición, misiles y apoyo logístico, además de la actualización de su flota aviones de combate del mismo modelo. Los sauditas también adquirieron varias docenas de helicópteros tipo “Apache” y “Black Hawk”, lo que supone una factura total de 3.400 millones de dólares.

Emiratos Árabes, por su parte, adquirió una plataforma “High Altitude Area” de escudo antimisiles, por importe de 3.490 millones de dólares, además de 16 helicópteros Boeing “Chinook” por los que pagó 939 millones. Finalmente, y en lo que respecta a la región del Golfo Pérsico, Omán ha adquirido 18 cazabombarderos F-16 por 1.400 millones de dólares.

Además de las ventas reseñadas anteriormente, que lo son por razones de necesidad, entre los clientes de Estados Unidos en materia de armamento, destacan los pedidos de los países emergentes a los que se pretende prestar atención especial. India adquirió en Estados Unidos 10 aviones de transporte C-17 y Taiwan baterías antimisiles “Patriot”, un material que Washington no vende con facilidad y que provocó fuertes tensiones con el Gobierno chino.

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