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Massimiliano Palladini

La narrativa hegemónica afirma que Rusia está aislada y que la "comunidad internacional" la ha condenado... ¿Pero es cierto? Es fundamental analizar las posiciones concretas de los países en los foros internacionales y leer entre líneas las votaciones de la Asamblea General de la ONU.

Desde el comienzo de la operación rusa en Ucrania, es habitual escuchar que Moscú se ha aislado de la comunidad internacional. Los partidarios de esta tesis se basan en la resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU el 2 de marzo. Entre otras cosas, el documento no sólo "desaprueba en los términos más enérgicos la agresión de la Federación Rusa", sino que le exige que "retire inmediata, completa e incondicionalmente todas sus fuerzas militares del territorio de Ucrania dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas" (por tanto, también de Crimea y de las provincias de Donetsk y Lugansk)[1].

De hecho, la resolución fue aprobada con unos números que parecen apoyar la tesis de que Rusia estaba aislada de la sociedad internacional: 141 a favor, 35 abstenciones y 5 en contra, mientras que 12 estados no participaron en la votación[2].

Países muy poblados como China, India, Pakistán, Bangladesh, Etiopía, Vietnam e Irán optaron por abstenerse o no participar en la votación (caso de Etiopía), mientras que África acoge el mayor número de países que se abstienen o no participan en la votación. La votación en la Asamblea General dividió al continente: 28 a favor, 25 abstenciones o ausencias y uno en contra (Eritrea).

En los últimos años, Rusia se ha esforzado por proyectar su influencia en África, principalmente aprovechando los suministros militares y reforzando las relaciones que se remontan a los tiempos de la Unión Soviética. En 2019, el presidente Vladimir Putin fue el anfitrión de la Cumbre Rusia-África, a la que asistieron 43 jefes de Estado y de Gobierno africanos[3]. En noviembre de este año se celebrará la segunda edición de la cumbre[4], que será un indicador útil para evaluar hasta qué punto la guerra de Ucrania ha afectado a las relaciones entre Moscú y el continente africano.

En cuanto a la resolución del 2 de marzo, hay al menos dos puntos importantes que hay que destacar: los países que se abstuvieron, se opusieron o se ausentaron representan al menos el 40% de la población mundial; la resolución no sólo no tuvo consecuencias vinculantes, sino que tampoco hizo referencia a las sanciones contra Rusia ni al envío de armas y ayuda financiera a los beligerantes.

Las resoluciones aprobadas con números plebiscitarios son las que no tienen consecuencias vinculantes, como la del 2 de marzo. El 7 de abril, la Asamblea General aprobó otra resolución que suspendía a Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Así, la resolución del 7 de abril, a diferencia de la del 2 de marzo, tuvo consecuencias vinculantes y, de hecho, el número de los que estaban a favor se redujo en casi cincuenta, aunque siguió siendo mayoritario.

La resolución del 7 de abril fue adoptada con el siguiente resultado: 93 a favor, 24 en contra, 58 abstenciones, 18 ausencias[5]. Los Estados que se oponen, se abstienen o se ausentan representan al menos el 50% de la población mundial. Las abstenciones aumentaron con el voto a favor de algunos Estados el 2 de marzo. Entre ellos se encuentran, entre otros, Arabia Saudí, Brasil, Egipto, Ghana, Indonesia, Jordania, Kenia, Kuwait, Malasia, México, Nigeria, Omán, Qatar, Tailandia, Túnez y los Emiratos Árabes Unidos.

Como se ha mencionado anteriormente, la resolución del 2 de marzo no hacía referencia a las sanciones contra Rusia, ni al envío de armas a las partes en conflicto. ¿Qué estados han sancionado a Rusia? ¿Cuáles han decidido armar a Ucrania? Estas cuestiones no pueden ser ignoradas si queremos evaluar plenamente la reacción de la sociedad internacional a la invasión rusa.

Los Estados occidentales adoptaron la postura más severa contra Rusia. Cabe señalar que los países pertenecientes a este grupo no reaccionaron todos de la misma manera, especialmente en lo que respecta al suministro de armas a Ucrania. El tipo y la cantidad de armas enviadas varía de un estado a otro, pero los países de la OTAN fueron sin duda los que adoptaron la línea más fuerte.

La ayuda militar proporcionada por los miembros de la Alianza del Atlántico Norte no sólo está destinada a reforzar las capacidades defensivas de Ucrania, sino también, si no principalmente, a debilitar las capacidades ofensivas de Rusia, obligándola así a invertir en la campaña ucraniana más recursos de los previstos[6]. El conflicto ruso-ucraniano ha adquirido así unas connotaciones que lo hacen parecer una guerra por delegación: los países de la OTAN, encabezados por Estados Unidos y el Reino Unido, financian y arman a Ucrania con la intención explícita de debilitar a Rusia. En la práctica, al financiar y armar a Kiev, Washington persigue su interés estratégico (debilitar a Moscú en un intento de provocar un cambio de régimen) sin tener que asumir los costes de una confrontación directa.

Al mirar más allá de la esfera de influencia de Estados Unidos, uno se da cuenta inmediatamente de que el resto del mundo ha adoptado una postura muy diferente. Los presidentes de México y Brasil, entre otros, proclamaron su neutralidad, negándose a condenar abiertamente a Rusia, mientras que el presidente de Sudáfrica declaró que la guerra es también responsabilidad de la OTAN y su continua expansión hacia el este. Consideraciones similares fueron expresadas también por Luiz Inácio Lula da Silva, candidato a las elecciones presidenciales brasileñas[7].

El 2 de marzo, con motivo de la adopción de la resolución de la Asamblea General, el embajador brasileño ante las Naciones Unidas expresó su oposición a las "sanciones indiscriminadas", ya que obstaculizan el diálogo diplomático[8].

América Latina, Asia y África se desvinculan de las sanciones y de la venta de armas a Ucrania. Por tanto, decir que la comunidad internacional ha condenado a Rusia es un error. O más bien, depende de lo que uno entienda por condena. Si con ello nos referimos a votar una resolución sin consecuencias concretas, entonces sí, Rusia ha sido condenada por gran parte de la comunidad internacional. Sin embargo, si consideramos las decisiones con consecuencias materiales, la situación cambia radicalmente.

El resto del mundo responde a la política antirrusa de los países occidentales con el no alineamiento. Las acusaciones más o menos explícitas contra Rusia no han ido seguidas de contramedidas concretas comparables a las adoptadas por Estados Unidos y sus aliados.

Notas

[1] Para el texto completo de la resolución, véase Resolución de la ONU contra la invasión de Ucrania: Texto completo, aljazeera.com, 3 de marzo de 2022. Último acceso 8 de mayo de 2022.
[2] Para el mapa de la votación, véase Ivana Saric, Zachary Basu, 141 países votan para condenar a Rusia en la ONU, axios.com, 2 de marzo de 2022. Último acceso 8 de mayo de 2022.
[3] Antonio Cascais, El reencuentro de Rusia con África da sus frutos, dw.com, 9 de marzo de 2022. Último acceso 8 maggio 2022.
[4] Kester Kenn Klomegah, Russia Chooses St. Petersburg for Second African Leaders Summit, indepthnews.net, 12 gennaio 2022. Último acceso 8 de mayo de 2022.
[5] Para la tabla de votaciones, véase Con 93 "sí", incluida Italia, la AGNU suspende a Rusia del Consejo de Derechos Humanos, onuitalia.org, 7 aprile 2022. Último acceso 8 de mayo de 2022.
[6] Julian Borger, Los comentarios del jefe del Pentágono sobre Rusia muestran un cambio en los objetivos declarados por EEUU en Ucrania, theguardian.com, 25 aprile 2022. Último acceso 8 de mayo de 2022.
[7] Dave Lawler, El mundo no se está alineando detrás de Occidente contra Rusia, axios.com, 6 maggio 2022. Último acceso 8 maggio 2022.
[8] Brasil vota a favor de la resolución de la ONU, pero critica las "sanciones indiscriminadas" contra Rusia, reuters.com, 2 de marzo de 2022. Último acceso: 8 de mayo de 2022.

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