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La señal atribuida por las autoridades de Suecia a un submarino infractor de la frontera marítima del reino en octubre del 2014 provenía en realidad de una boya del Instituto Meteorológico e Hidrológico Sueco. El periódico Svenska Dagbladet afirmó este martes que ya "puede revelar eso" al haber pasado cinco años desde la escandalosa búsqueda de la sumergible en el archipiélago de Estocolmo.

Básicamente, un submarino sueco que navegaba en el área interpretó erróneamente esa señal sonora como emitida por un submarino extranjero. Desde las primeras informaciones difundidas, la prensa sueca decidió que era ruso y la noticia obtuvo la repercusión mundial.

Varias unidades del Ejército y la Armada fueron lanzadas para encontrar pistas de la infracción y el propio objeto 'invasor'. La operación 'Ornen' ('Águila') duró dos semanas y terminó en una multiplicación de versiones sobre lo ocurrido sin prueba material alguna. Sin embargo, para enero de 2015 los militares tenían la sospecha de que cuatro submarinos extranjeros habían violado sus aguas ese octubre.

En relación con la boya, el diario detalla que estaba siendo "transportada en medio de la búsqueda" y en cierto momento envió un mensaje codificado de su condición irregular, en el que pedía que la llevaran a la superficie.

En mayo del 2015 los militares informaron al Gobierno de Suecia que habían cometido un error. El parlamento sueco recibió un informe clasificado al respecto en septiembre de ese mismo año, ya después de que los diputados aprobaran una subida en los gastos de defensa, en particular los destinados a la búsqueda de submarinos.

La sociedad estuvo desinformada, el entonces comandante supremo de las Fuerzas Armadas Sverker Göranson afirmó en la rueda de prensa en septiembre del 2015 que el monitoreo de las aguas territoriales había detectado sin duda alguna la presencia de un submarino extranjero, aun cuando los expertos militares decían que no se había podido "identificar la procedencia" del aparato infractor.

"¿Está Rusia detrás de Greta Thunberg?" Un eurodiputado se burla de los rusófobos

El eurodiputado Jorg Meuthen, portavoz del partido derechista Alternativa para Alemania ha enviado una pregunta a la Comisión Europea en la que pide investigar las "amenazas híbridas" vinculadas al movimiento ecologista de Greta Thunberg. En particular, le preocupan las fuentes de financiación y los grupos de influencia que están detrás de campaña como Viernes para el Futuro (Friday for Future) y las acciones de Greenpeace.

"Sin tener a su disposición los resultados de tal investigación, ¿puede la Comisión descartar la posibilidad de que estas campañas fueran financiadas y dirigidas por Rusia?", pregunta al final del documento, publicado en el sitio web del Parlamento Europeo el pasado 8 de octubre.

La agencia rusa TASS se puso en contacto con Meuthen, que explicó que con su pregunta se proponía poner en ridículo la rusofobia que marca la pauta en la Unión Europea.

"Por supuesto, no sospecho que los financieros rusos se esconden detrás del movimiento Viernes para el Futuro", dijo este miércoles. "Envié esta cuestión irónica para burlarme de la clase dirigente de la Unión Europea, que se distingue por una rotunda rusofobia y que encuentra conspiraciones de una temible Rusia en cada menudencia".

Asimismo, acusó a la Comisión Europea de hacer la vista gorda ante los patrocinadores reales del movimiento liderado por la adolescente sueca. Esta es la razón por que Meuthen espera con impaciencia la respuesta que deben darle en noviembre.

Aunque mencionó a Rusia en la pregunta, también señaló a una de las organizaciones realmente envueltas en la financiación y la promoción de Greta Thunberg. "Detrás de la huelga escolar se encuentra la sociedad anónima 'We Don't Have Time', fundada por el gerente de relaciones públicas Ingmar Rentzhog en 2017 con el fin de crear la 'red social más grande del mundo para la acción climática' y atraer así cuanto más dinero posible", afirmó Jorg Meuthen.

"¿Ha investigado la Comisión hasta el momento esas campañas desde el punto de vista de las amenazas híbridas?", se preguntó, antes de enumerar los riesgos que se plantean: "un fuerte impacto en la política en detrimento de otros objetivos, como fomentar la riqueza, el empleo o el suministro de energía segura" y, al fin y al cabo, "la pérdida de competitividad general y el empobrecimiento de Europa".

A primeros de octubre, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, declaró que "no comparte el entusiasmo generalizado" en relación al discurso de la activista sueca Greta Thunberg en la Asamblea General de la ONU. "Cuando alguien usa a los niños y adolescentes para sus intereses, eso solo merece condena", subrayó el mandatario.

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