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Los países miembros de la Unión Europea negocian el séptimo paquete de sanciones contra Rusia por su decisión de invadir Ucrania, y tras vetar la adquisición de carbón y petróleo procedente de este país, el debate se centra ahora en un posible embargo al gas. Sin embargo, el Gobierno de España ha reconocido recientemente en una respuesta parlamentaria que no puede vetar las importaciones de gas ruso, al ser "actividades liberalizadas que desarrollan las empresas privadas en régimen de libre competencia".

Lo ha hecho a instancias de Vox, que preguntó los motivos que hicieron que abril fuera el mes con mayor importación de gas ruso desde enero de 2008. En su respuesta, el Gobierno afirma que "no interviene en la selección de las fuentes de aprovisionamiento y únicamente establece los requisitos necesarios para garantizar la seguridad de suministro en los términos establecidos en la normativa vigente", a la espera de que sea un órgano europeo quien establezca este embargo, si así lo acuerdan. La dependencia energética de Europa ha obligado a la Comisión Europea a formular el programa RepowerEU, con el que pretende reducir drásticamente la dependencia energética del Kremlin mediante la búsqueda de nuevos suministradores y una reconversión hacia las renovables que permita alcanzar la independencia energética.

España no es ajena a esta situación, pese a que su situación geográfica y su condición de 'isla energética' respecto al continente proporciona una mayor diversidad de fuentes y una menor exposición al gas ruso. Sin embargo, las importaciones de gas natural del mes de abril fueron las mayores desde enero de 2008, según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES). En abril se importaron un total de 40.759 GWh de gas procedente de Rusia, un 18,4% más que el mismo mes de 2021, lo que convierte al Kremlin en el tercer suministrador con un 8% del total de importaciones tras Argelia (23,4%) y Nigeria (16,9%).

Respecto a este incremento, el Gobierno de Pedro Sánchez ha querido dejar claro que la situación es circunstancial y aporta datos que certifican que España ha ido descendiendo su dependencia del gas ruso. Durante los cuatro primeros meses, el peso de las importaciones rusas fue del 7,07% sobre el total, valores inferiores a los de 2021, cuando Rusia aportaba el 8,91% del gas, y todavía menor al 10,43% que suponía en 2020.

En respuesta a otra consulta del Partido Popular, el Gobierno ha fijado el incremento de la demanda de gas natural en un 3,7% respecto al año pasado. A juicio del Gobierno, no existen motivos para creer que este aumento del consumo suponga un peligro para el suministro de gas procedente de Francia o las existencias del país, "dada la limitada capacidad de interconexión", y por el hecho de que la caída de demanda de gas para su uso industrial "está compensando la subida para la generación eléctrica".

El suministro y las existencias de gas natural están reguladas por la Ley de Hidrocarburos, que fija un máximo de dependencia de los suministros aportados por un mismo país, actualmente fijado en un 50%; y la obligación de mantener un volumen mínimo de existencias de seguridad, que se han elevado de 20 a 27,5 días tras la aprobación del Real Decreto para hacer frente a las consecuencias de la invasión de Ucrania.

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