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Los artilleros de la base de El Goloso, en Tres Cantos (Madrid), han recibido órdenes de desmontar y almacenar los obuses autopropulsados de 155 milímetros con los que hacían instrucción hasta ahora. No hay dinero para mantenerlos en servicio. A los militares se les ha puesto a hacer ejercicio físico y entrenamiento de infantería. Igual suerte que la que corren los reclutas de los cuatro Regimientos de Artillería Antiaérea de las bases General Almirantes (Valencia), El Copero (Sevilla), la canaria, General Alemán Ramírez y la Base Aérea de Zaragoza, realizar ejercicio físico, mientras las averías del material se achacan al desconocimiento de muchos soldados en su manejo, debido a que la mayor parte de las unidades se han visto obligadas a prescindir de la realización de maniobras o, en el mejor de los casos, reducir al máximo los ejercicios de instrucción.

Los militares de El Goloso reciben orden de desmontar los obuses de instrucción: a partir de ahora harán footing

Es un ejemplo más del plan de recorte impuesto por el Ministerio de Defensa a los principales cuarteles y unidades. La orden de paralizar los obuses autopropulsados M-109 con los que venían realizando sus labores de adiestramiento en artillería.

La decisión llegó a la base de El Goloso –sede de la Brigada de Infantería Acorazada "Guadarrama" XII - el pasado lunes 2 de julio. La orden decía expresamente que los doce M-109 del Grupo Autopropulsado de Artillería de Campaña para entrenamiento, debían ser desmontados y almacenados en un hangar “por un periodo aproximado, como mínimo, de dos años”.

Según publica ECD, tras consultar fuentes militares, los artilleros han procedido a quitar las baterías de los vehículos, vaciar los depósitos de combustible y anticongelante, taponar las salidas y entradas de gases y han desmontado todos los sistemas de precisión de disparo de cada uno de los doce M-109. La explicación que han recibido es que “no hay dinero para el combustible que gastan estas piezas”.

El proceso de ‘hibernación’ de estas unidades de artillería ya ha concluido. Actualmente se encuentran almacenadas en los hangares donde estaban ubicadas, con carteles en los que se anuncia su nuevo estatus de inactividad.

Hasta ahora, los M-109 –unas piezas relativamente antiguas, de 1971, pero “utiles para la instrucción”- salían al campo de tiro “entre tres y cuatro veces a la semana”. No siempre se disparaba proyectiles, en ocasiones tan sólo se probaban los sistemas de puntería. Otras fuentes militares aseguran que esta decisión se veía venir a tenor del poco uso que se les dio a estos obuses durante unas maniobras en febrero de este año. “Dispararon en total unos 30 proyectiles entre los 12 M-109” insisten.

El malestar se ha implantado en la unidad después de que se les comunicara que, a partir de ahora, estos artilleros realizarán instrucción de infantería. Lo que supone, básicamente, ejercicio físico.

Tampoco hay dinero para costear prácticas con fuego real de misiles y cañones ni para el combustible de las piezas

Por esta medida se verán afectados los cuatro Regimientos de Artillería Antiaérea de las bases General Almirantes (Valencia), El Copero (Sevilla), la canaria General Alemán Ramírez y la Base Aérea de Zaragoza. Los regimientos de artillería antiaérea han recibido orden de aparcar el armamento antiaéreo de instrucción. Una letanía similar a la recibida por los artilleros de la base de El Goloso.

De manera oficial, Defensa mantiene paralizados el 50% de estas piezas. En la práctica, según publica El Confidencial Digital tras consultar nuevas fuentes militares, cerca del 100% se encuentran en desuso por falta de presupuesto.

Al parecer, el Cuerpo militar mantiene prácticamente la totalidad de los efectivos parados desde principios de año. Los militares sólo hacen uso de ellos una o dos veces a la semana durante sus escasos ejercicios de instrucción. Así las cosas, el mando de cada unidad elige su modo de instrucción de manera autónoma, en función de los recursos y el presupuesto disponible. Por lo que, muchas unidades, se ven en la obligación de prescindir de la realización de maniobras. En su lugar, los nuevos reclutas realizan ejercicio físico, instrucción o mantenimiento de los misiles para evitar su deterioro.

Instrucción antiaérea

En estos ejercicios, los soldados aprenden y se familiarizan con el manejo de los misiles antiaéreos. Con su eliminación, los nuevos miembros desconocen el funcionamiento de las armas. Y como consecuencia, gran parte de las averías se achacan a su mal uso y al deterioro.

Ante esta situación, la Dirección de Mantenimiento (DIMA) ha solicitado un presupuesto en el que se refleje el coste que supondría volver a poner en funcionamiento dichos aparatos. Según fuentes consultadas, el coste “no sería excesivo” siendo posible reactivar estas piezas pasado un tiempo.

Fuente: El Confidencial Digital

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