Libros Recomendados

"Crítica, autocrítica, reflexión y análisis político", así define Alfonso Guerra sus últimas memorias "Una página difícil de arrancar", editado por Planeta. El dirigente socialista analiza su vida desde 1991, cuando sale del gobierno, a la actualidad, aunque también menciona algunas anécdotas anteriores como una conversación inédita entre Adolfo Suárez y el general Tejero durante el 23-F. En total, 642 páginas en las que como es habitual en Alfonso Guerra, no deja a nadie sin lanzarle un dardo envenenado.

El exvicepresidente del ejecutivo considera que la "transformación" y "avance" de España se debe a Felipe González aunque critica duramente algunas de sus últimas acciones. Cuenta como durante un viaje a Sidney, Txiki Benegas llamó a Guerra para comunicarle que el presidente del gobierno le había ofrecido la cartera de "presidencia". Guerra se sintió engañado por González ya que los cambios no eran los que había acordado con él. Según narra, considera que durante los últimos años, González se rodeó de una corte de aduladores, entre los que cita a "Joaquín Almunia, Carlos Solchaga, José María Maravall, Joaquín Leguina y el periodista Javier Pradera".

Dos son las medidas principales que, según el político sevillano, han contribuido a hundir al PSOE en las elecciones; la reforma de los estatutos y la gestión de la crisis. Aunque Guerra también se muestra muy crítico con el "lobby feminista" que se hizo con el control del PSOE. Guerra estaba en contra de que en la reforma del aborto se permitiese a las adolescentes hacer la interrupción del embarazo sin el permiso paterno. Acudió a decírselo a la responsable del PSOE de esos temas quien le aseguró que ella también estaba en contra. Pero cuenta como "dos destacadas mujeres del socialismo, María Teresa Fernández de la Vega y Leire Pajín, lo habían acordado con el presidente del Gobierno. A partir de ese momento nadie quería arriesgar la excomunión del socialismo bajo la acusación de machismo"

También se muestra muy crítico con la gestión de la crisis económica. Considera que la frase "bajar impuestos es de izquierdas" de Zapatero es un "lema disparatado y contradictorio con la sensibilidad socialista ante las necesidades de la población".

A lo largo de las páginas hay varias críticas a las reformas de los estatutos de autonomía que se impulsaron durante la primera legislatura de Zapatero. Sobre la reforma del catalán, asegura que se "situaba en los límites extraconstitucionales. En esencia, aunque en otras palabras, era semejante al proyecto Ibarretxe. Mi posición fue que tuviese la misma repuesta que el documento nacido en el Parlamento Vasco". También lamenta que en Cataluña, el PSC haya pactado con la "burguesía del soberanismo de los ricos".

Pero sin duda, habrá que agradecerle a Guerra que ayude a desmitificar al exjuez Garzón, tan querido por cierta progresía. Cuenta el dirigente socialista que cuando Felipe González le llamó para comunicarle que Garzón iría en las listas del PSOE como número 2 por Madrid, Guerra le dijo "Ése es un golpe que nos estallará en nuestra propia cara" y le vaticinó que en un año ya estaría en el grupo mixto. "No tuvimos suerte. Se marchó antes, sí, aunque no al Grupo Mixto del Congreso sino a la Audiencia Nacional a preparar la persecución del PSOE" asegura.

Asegura que Garzón quiso cobrar dinero negro del PSOE. Al parecer, el juez pidió un salario como compensación, durante unos meses, por abandonar la Audiencia Nacional y mientras no era elegido. Guerra dice que le respondió "que sin duda el partido sería solidario abonándole las cantidades hasta ser proclamado diputado pero que lo haríamos en A, es decir, de manera legal y con firma del recibo por la cantidad real. No aceptó". Sobre las investigaciones en torno a los GAL, Guerra dice que "el juez carecía de la imparcialidad constitucionalmente exigida" y lo justifica con su "manifiesta hostilidad" hacia Rafael Vera.

Sobre la suspensión cautelar en sus funciones como magistrado, el autor considera que "eligieron erróneamente los asuntos a los que oponer objeciones y sanciones: el asunto de la corrupción de Gürtel y las peticiones de responsabilidad por la guerra civil". Por último, sentencia que "el juez en cuestión tiene una pasión incontenible por sí mismo y todas sus acciones se dirigen a cimentar unas imágenes que puedan servir a esa pasión egocéntrica".

Tampoco sale bien parado el Grupo PRISA y Polanco. El primer encontronazo lo sufrió cuando la cadena SER emitió una conversación interceptada entre Txiki Benegas y él. En ella se referían a González como "Dios" o "el number one". Guerra pidió explicaciones a la empresa editora. Ésta le dijo que había conseguido la grabación gracias a un radioaficionado jienense y compara estas escuchas emitidas con las de News of The World que han dañado al imperio de Rupert Murdoch y lamenta que los responsables no lo pagasen.

Las tensas relaciones con Polanco también se retratan en un encuentro en un restaurante entre el político sevillano y el empresario. El presidente de PRISA le aseguró que sabía que, pese a todo, Guerra siempre se había mostrado partidario de los intereses de su grupo mediático en el Consejo de Ministros y que no lo había traicionado. Guerra, sorprendido, le pregunto que cómo sabía lo que se decía en el Consejo de Ministros que son privados bajo juramento. Polanco le dijo que se lo filtraba Javier Solana. Vaya tropa.

CANAL

 

elespiadigital.com
La información más inteligente

elmundofinanciero

El Tiempo por Meteoblue