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altCiento sesenta y cinco mil millones de euros es la friolera que demandará a Ucrania poner los reglamentos técnicos de la producción de conformidad con las exigencias de la Unión Europea, UE. Tal procedimiento es indispensable llevar a cabo después de que Kiev decidiese tomar el camino de la integración económica con Europa. El primer ministro ucraniano, Nikolái Azárov, no pierde las esperanzas de que los europeos compartan con su país ese fardo financiero nada liviano.

Otro escollo para Ucrania en su camino a Europa puede ser el "asunto de la exprimera ministra Julia Timoshenko". Es cierto que la exigencia de su excarcelación no está consignada en documentos oficiales. Pero, dirigentes de la UE han dado a entender que, de no resolverse este problema podría frenarse la firma del acuerdo de asociación.

A juicio del jefe de gabinete ucraniano, al Estado le espera una labor hercúlea, y que consiste en "reajustar toda la economía a nuevos estándares". Ucrania confía en el respaldo financiero y técnico de la UE, a la hora de la creación de una zona de libre comercio, prevista por el tratado de miembro asociado. El documento debe ser firmado ya en noviembre. En tanto, el titular de la misión de la UE en Ucrania, Jan Tombinski, opera con cifras mucho más modestas. Así, en el caso de la entrada en vigor del tratado, los europeos están dispuestos a asignar a Kiev cuarenta y cinco millones de euros, para la aplicación de las reformas en los próximos dos años. Es una interrogante mayúscula si, más adelante, se tratará lo de sumas multimillonarias de apoyo.

Bastante dispendioso será, en un primer tiempo, el proyecto de asociación con la UE para Ucrania, el que hizo su opción estratégica no a favor de la Unión Aduanera de Bielorrusia, Rusia y Kazajstán. Las pérdidas son inevitables, considera Borís Shmeliov, director del Centro de Política exterior de Rusia:

–El comercio exterior de Ucrania tiene actualmente un saldo negativo, equivalente a ocho mil quinientos dólares, el que ascenderá a doce mil millones de dólares. Esto no es trágico para Ucrania. Es cierto que la UE sufre una crisis, pero que va a superar y no se va a deshacer. Es una estructura poderosa que puede dar a Ucrania mucho de lo que no puede dar la Unión Aduanera. Al mismo tiempo, Kiev confía en que podrá colaborar tanto con la Unión Aduanera como con Rusia. Nadie necesita una guerra comercial.

Sin embargo, en Moscú existe la certeza de que es imposible la integración económica simultánea con dos asociaciones, la Aduanera y la Europea. Y es que, en ellas rigen normas y reglas de comercio del todo distintas, a menudo diametralmente opuestas. El primer ministro Dmitri Medvédev declaró en una cumbre reciente de la Unión Económica Euroasiática que, la dirigencia ucraniana está empeñada en sentarse en "los extremos de dos sillas", refiriéndose al movimiento simultáneo en dos direcciones. De esa manera respondía a la réplica de Nikolái Azárov, en el sentido de que Kiev estaba dispuesto a pactar una serie de acuerdos con la UE.

En Moscú subrayan además que, el "viraje" a favor de la UE, en lugar de los proyectos integracionistas euroasiáticos privará a Ucrania de ventajas sustanciales en la esfera energética, y obligará a Rusia tomar medidas de interferencia en la frontera de la Unión Aduanera, ante el flujo de mercancías baratas europeas que podrían afluir a Kazajstán, Bielorrusia y Rusia,a través de territorio ucraniano. Además, cabe preguntarse, ¿qué producción nacional de Ucrania esperan en Europa? Pues, es evidente que la industria ucraniana, con todas las posibles preferencias incluso, no resiste la competencia con los productores europeos. He aquí lo que piensa sobre el particular Vladislav Bielov, jefe de departamento de países y regiones del Instituto de Europa:

–Los mercados de los países de la Unión Aduanera, y de los candidatos a ingresar en ella, son de lo más atrayentes para Ucrania. Ahí está, como decía Mijail Gorbachov, “la madre del cordero”. Para el sector económico de Ucrania, las posibilidades en los próximos cinco a diez años se encuentran justamente en la integración euroasiática. Ello es objetivo, por más que los colegas ucranianos quieran refutar este hecho. Es cierto que Ucrania, desde el punto de vista de las importaciones podría obtener muchas más posibilidades de la UE, pero ello entraña la muerte para su economía.

Si nos abstraemos de las perspectivas globales y hablamos estrictamente de las tecnologías de asociación, aquí también el ingreso en la Unión Aduanera sería para Ucrania menos dispendioso, apuntaba Nikolai Ivchenko, experto del FOREX CLUB:

-Ucrania, por los parámetros tecnológicos está más próxima a Kazajstán, Rusia y Bielorrusia. En ese plano, el ajuste a las normas de la Unión Aduanera le saldrá más barato en un 30 a un 40 %.

Aparte de esto, Ucrania tendrá que eliminar, antes de la firma del acuerdo de asociación con la UE, planificada para el 21 de octubre, las denominadas consecuencias de la justicia selectiva. Por esta formulación se entiende la excarcelación de la exprimera ministra del país, Julia Timoshenko, quien purga una sentencia de siete años por el cargo de abuso de poder, a la hora de firmar un contrato de gas con Rusia. Eta exigencia no está consignada, oficialmente, en los documentos. Pero a Kiev le han insinuado ya hasta el cansancio que, sin la solución de este problema, el acuerdo de asociación podría no ser suscrito. Sin embargo, representantes del partido oficialista aseveran que no existen razones para la excarcelación de Timoshenko. El jefe de Estado no está facultado para inmiscuirse en las labores del poder judicial, sin motivos serios para ello. A manera de compromiso se estudia una variante, por la que Tomoshenko podría ser enviada a un tratamiento al extranjero, por ejemplo, a Alemania.

Nadie pone en tela de juicio la opción geopolítica de Ucrania a favor de la UE. En todo caso, en Kiev explican su determinación justamente con el aval del pueblo. Valga señalar que los guarismos de los sociólogos evidencian que, el número de partidarios de uno y otro proyecto está dividido casi en partes iguales. No está descartado que esta materia estratégica sea llevada a una consulta nacional. Pero, aparte de la política, sigue estando la economía. La asociación con la UE puede reportar a Ucrania un flujo determinado de inversiones y de empresarios occidentales, la construcción de ensambladuras. Mientras que, en el otro platillo de la balanza están los mercados promisorios de Estados que suman ciento setenta millones de habitantes, dispuestos a comprar la producción ucraniana. Y ello sin contar las ventajas indispensables para la industria ucraniana de los agentes energéticos, que Moscú le ha prometido más de una vez en caso de ingresar en la Unión Aduanera. De momento no está claro quién puede en Ucrania sopesar, objetivamente, todos los pro y los contra y, tomar la decisión equilibrada que va a determinar la historia ulterior del país.

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