altEl gran juego está empezando. Mientras las fuerzas militares británicas amenazan indirectamente a España y su eje estratégico nacional (el Estrecho), su diplomacia secreta maniobra cada vez de forma más abierta contra España. Ya hace unos meses Cameron 'aconsejó' en público a Rajoy que siguiera su 'ejemplo' y aceptara un referéndum en Cataluña.

Ahora se hace público que una fundación de ex-diplomáticos británicos con lazos al más alto nivel en el Establishment, actúan por cuenta de la Generalitat para buscar apoyos internacionales a la independencia catalana.

El mensaje que están transmitiendo en Bruselas: "Si la tensión entre el Gobierno español y el catalán aumenta, sus socios europeos deberían presionar a Mariano Rajoy para que permita la celebración del referéndum de autodeterminación prometido por Artur Mas para el año próximo."

A principios de diciembre llega el nuevo gobernador a Gibraltar, Sir James Dutton, alto mando militar con experiencia en ocupación de territorio hostil y lazos con Washington. Mandos militares ingleses han hablado de la recuperación de Gibraltar como base de operaciones militares en el Norte de África (atentos a los acontecimientos en Argelia esta primavera), y por tanto de trampolín para Grandes Unidades tipo Brigada o Task Force.

En diciembre Mas anunciará la pregunta y la fecha del 'referendum'.

Y mientras otros quieren discutir sobre dónde poner la Verja o sobre si el gran problema es la supervivencia del modelo económico neocolonial de La Línea.

Así lo publicaba el diario El País:

El pulso entre el Gobierno central y el catalán a propósito del reto soberanista no se juega solo en el tablero doméstico, sino también en el internacional. A veces de manera abierta, mediante declaraciones públicas, y otras de forma discreta, entre las bambalinas de la diplomacia.

A la Generalitat de Cataluña no le basta, al parecer, con su red de oficinas en el extranjero (las llamadas embajadas autonómicas) o con los viajes de altos cargos, incluido el president Artur Mas. La Generalitat ha contratado este año, además, a un lobby anglosajón, denominado Independent Diplomat, con el objetivo de crear un clima favorable al proyecto soberanista.

Fuentes del Gobierno catalán confirmaron ayer el contrato con Independent Diplomat, aunque no quisieron especificar su coste. Las mismas fuentes negaron, sin embargo, que se la haya contratado con el objetivo de buscar apoyos internacionales para el proceso soberanista. “Trabajan en la asesoría integral de toda la acción exterior de Cataluña. Tenemos una estructura exterior reducida y, como hacen muchas empresas, nos servimos de una consultora internacional”, explicaron.

La Generalitat admite que contrató a Independent Diplomat

Fuentes del Gobierno catalán citaron, a modo de ejemplo, el apoyo a las empresas catalanas para buscar nuevos mercados como una de las tareas encomendada a Independent Diplomat. Según el Gobierno catalán, la Generalitat en etapas anteriores, el Gobierno vasco e incluso el Gobierno español han contratado servicios similares.

Sin embargo, EL PAÍS ha podido saber que los cometidos desarrollados por el lobby anglosajón no se corresponden exactamente con los que dice haberle encargado la Generalitat.

Por cuenta de Independent Diplomat, Peter Collecott, un veterano diplomático británico que fue embajador del Reino Unido en Brasil entre 2004 y 2008, está realizando una serie de visitas a varias cancillerías europeas. El mensaje que Collecot traslada a sus interlocutores es inequívoco: si la tensión entre el Gobierno español y el catalán aumenta, sus socios europeos deberían presionar a Mariano Rajoy para que permita la celebración del referéndum de autodeterminación prometido por Artur Mas para el año próximo.

Un portavoz de la oficina londinense de Independent Diplomat evitó detallar en qué asesora su organización a la Generalitat y remitió para cualquier explicación sobre el contrato a Francesc Homs, conseller de Presidencia y responsable de la política exterior de Mas.

Independent Diplomat se presenta a sí misma como un “grupo no lucrativo de asesoramiento en el mundo de la diplomacia”. Pero el hecho de que sea una entidad no lucrativa no significa que no cobre por su trabajo. En la página web de la organización se especifica que “todos los clientes de Independent Diplomat pagan unos honorarios, de acuerdo con su capacidad de pago y las demandas del encargo”. Además, la organización se financia con el apoyo de gobiernos, fundaciones y donaciones individuales y está inscrita como organización caricativa en EE UU y el Reino Unido.

Fundada en 2004 por Carne Ross, un antiguo diplomático británico, Independent Diplomat tiene oficinas en Estados Unidos (Nueva York y Washington), Bruselas (Bélgica), Reino Unido (Londres), Australia (Sydney), Juba (Sudán del Sur) y Hargeisa (Somalia).

La organización ofrece servicios en campos tan variados como estrategia política, derecho internacional, diplomática pública y estrategia comunicativa. Y asegura contar con expertos en Naciones Unidas, Unión Europea (“incluida adhesión”) o “autodeterminación, soberanía e integridad territorial”.

La única autolimitación que se impone a sí misma Independent Diplomat es que “solo trabajará con clientes comprometidos con la democracia, el respeto a los derechos humanos y la supremacía de la ley”, rechazando a los individuos o grupos que promuevan la violencia ilegal.

El Gobierno catalán no revela cuánto paga por sus servicios

Por su parte, Peter Collecott, que se presenta a sí mismo como “consultor internacional y mediador”, es un veterano diplomático británico que fue embajador del Reino Unido en Brasil entre 2004 y 2008. En la actualidad trabaja como asesor para Brasil de la petrolera británica BG Group y está ligado a una fundación presidida por el Príncipe de Gales y dedicada a los problemas medioambientales.

Pero la Generalitat no es la única que juega sus bazas en el terreno internacional. Durante su reciente visita a Lituania y Estonia, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha expuesto a sus anfitriones la posición del Gobierno respecto al reto catalán. Margallo se esforzó especialmente en Vilna, ya que Lituania ostenta actualmente la presidencia de turno de la UE y su primer ministro, Algirdas Butkevicius, se pronunció hace un mes y medio en favor del derecho de autodeterminación de Cataluña.

El nacionalismo catalán despierta especial simpatía en las tres repúblicas bálticas, no solo porque estas se separaron de la URSS hace menos de un cuarto de siglo, sino porque la manifestación del pasado 11 de septiembre se inspiró en la llamada Vía Báltica, una cadena humana de 600 kilómetros con la que reclamaron su independencia.

Pese a todos estos pulsos, algunos abiertos y otros soterrados, el titular de Exteriores no es el ministro que se lleva peor con Mas. Al contrario, Margallo está buscando un acuerdo con Convergencia i Unió (CiU) en torno a la Ley de Acción Exterior y del Servicio Exterior, que actualmente se tramita en el Congreso.

Uno de los puntos más controvertidos de este proyecto de ley —la necesidad de que los altos cargos autonómicos comuniquen previamente su viajes al extranjero— se está aplicando en la práctica. Fuentes diplomáticas aseguran que Exteriores está colaborando en la preparación de los próximos viajes de Mas a Israel y la India.