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Javier Benítez

De ser una elegida bajada del cielo, posible primera mujer –y multiétnica– presidenta de EEUU en 2024, a ser denunciada de 'matona', de hacer 'bullying' y 'destructora de almas'. Se trata del recorrido realizado por la actual vicepresidenta del país norteamericano, Kamala Harris. Y todo en menos de diez meses en el cargo.

Montaña rusa en la Casa Blanca

La luna de miel llegó mucho antes de las 'nupcias' de la vicepresidenta con su actual cargo. En ese 'vender la piel del oso antes de cazarlo', se enmarcó la denominación como Personas del Año a Joe Biden y Kamala Harris por parte de la revista Time. Algo que tuvo lugar el 11 de diciembre de 2020, más de un mes antes de la asunción de ambos de sus respectivos cargos en la Casa Blanca.

Pero curiosamente, y como para ir haciendo boca, y con la sensación de dar por buenas esas versiones que hablan sobre el preocupante estado de salud, sobre todo mental de Biden, justo una semana antes, el 4 de diciembre de 2020, el presidente de EEUU era entrevistado por el periodista Jake Tapper de la CNN, donde, quizá por eso de su estado de salud mental, se le escapó su línea maestra que entonces tenía trazada para Harris, proyectándola ya como su sucesora 'natural', ya fuera dentro de esta misma legislatura, como para su postulación y posible elección como presidenta para 2024."Cuando estemos en desacuerdo, será como hasta ahora ha sido y como hicimos Barack y yo. Lo haremos en privado. Ella dirá que deberíamos hacer A, B, C o D. Y yo diré que me gusta A, no me gusta B y C. Y como le dije a Barack, desarrollaré alguna enfermedad y renunciaré si tengo desacuerdos con Kamala, basados en algún principio moral", contestó Biden a una de las preguntas de Tapper. Si tiene dos patas, y hace 'cuac', seguro que es un pato.

Entonces llegó el 20 de enero, y más, y todo eran loas para esa mujer empoderada, primera vicepresidenta de EEUU, carismática de puertas afuera, y para mejor, con ascendencia multiétnica: afroamericana e india. El banquete estaba servido. Y entonces comenzaron a llegar esos titulares pomposos de medios de comunicación occidentales progresistas, auténtica maquinaria pro demócrata.

"Kamala Harris, la vicepresidenta que rompe techos de cristal", o "Kamala Harris, el poder tiene nombre de mujer", fueron algunos titulares en plena asunción. Mientras, en mayo la cosa iba a mejor: "Kamala Harris, el poder en la sombra", titulaba un periódico.

"Kamala Harris era la gran esperanza de la izquierda mundial. Pero hay que preguntarse: ¿de qué izquierda? ¿De la izquierda obrera? ¿De la izquierda proletaria? ¿De la izquierda de los pobres, o quizá de la izquierda que representa a sectores más de clase media o de clase alta?", se pregunta el Dr. en Sociología Sergio Fernández Riquelme.

"Desde el análisis politológico y sociológico, pues [Kamala Harris] representa una figura atractiva para que el sistema globalista y su capitalismo inclusivo siga mandando, eso sí, con rostros más bonitos, con palabras más bonitas, y con eslóganes más bonitos", sentencia el analista.

¿Cadáver político?

Hasta que hubo un punto de inflexión y las loas se enlodaron. Fue llegar el mes de junio, y la cosa se empezó a torcer. Biden le dio un hierro ardiente a Harris: le encargó gestionar la crisis migratoria de la frontera sur, para lo cual Harris emprendió una gira. Una vez en Guatemala y ya con el pie en el estribo, se dio un auténtico tiro en el pie: "No vengan", le dijo a los migrantes. Y para peor, antes de arrancar esa gira había declarado a la NBC que había estado en la frontera con México, algo que la periodista de ese medio desmintió, a lo que Harris contestó con altivez y sin reconocer su mentira y su error: "Tampoco he estado en Europa".

Llegó un segundo round para ver si Harris lograba superar la cuenta hasta 10. Y así lo describían los periódicos. "Kamala Harris inicia una gira por el sudeste asiático en plena crisis afgana". Entonces Harris lanzó un globo sonda, y desde Pekín lo derribaron. "Tensión entre Estados Unidos y China tras las acusaciones de 'intimidación' de Kamala Harris durante su gira por Asia". Para más INRI, otro titular embarraba más la cancha: "El viaje de Kamala Harris a Asia debilita más a la Administración Biden".

La bola se fue haciendo cada vez más grande, y el alud se llevaba por delante a Harris. Todo empezó a ir a peor, por si ya no iba mal. En noviembre, un medio afirmaba que "Kamala Harris tienen un problema de popularidad", mientras otro se preguntaba: "¿Dónde está y qué hace Kamala Harris mientras Biden casi no da abasto?"

Entonces, desde Presidencia quebraban una lanza por ella. "La Casa Blanca sale al paso de los rumores que hablan de una Kamala Harris "descentrada" y a la que dan "por perdida". Pero entonces, ese mismo mes de noviembre, otro periódico se reiteraba una pregunta: "¿Dónde está Kamala Harris?

Entonces llegó diciembre, y como a perro flaco todo son pulgas, el New York Post publicaba un reportaje con una grave denuncia contra Kamala Harris de parte de gente que meses antes había estado a su servicio en la Casa Blanca. El título fue lapidario: "Kamala Harris descrita como una jefa "matona" y "destructora de almas".

Un reportaje que era aderezado con otro reportaje, un par de semanas más tarde que publicó el medio español ABC: "El hundimiento de la vicepresidenta Kamala Harris". La publicación aludía a que "en menos de un año, un 41% de los votantes tienen una opinión favorable de ella, frente al 52% que le suspende [reprueba]"

"Esta información muestra que los ricos y los malos pueden ser, no sólo de derechas, sino también de izquierdas. Se están difundiendo en redes sociales y medios de comunicación, una personalidad real de Kamala Harris más cercana a ciertas élites burguesas, que a lo que necesita la población norteamericana", advierte el Dr. Sergio Fernández Riquelme.

Análisis: La grave crisis migratoria devora a la vicepresidenta Kamala Harris e infecta a Biden

Alfredo Jalife-Rahme

Ni los consejos de sus aliados Hillary Clinton y los jerarcas de Wall Street detienen la debacle de Kamala Harris cuando su principal tarea, la solución a la grave crisis migratoria, resultó ser un fracaso que infecta la popularidad de Biden y propulsa la probabilidad de que los Republicanos retomen el control de las dos Cámaras en 2022.

La destrucción de la imagen de Kamala Harris, la primera mujer vicepresidenta de color afrohindú estadunidense que pintaba para alcanzar alturas insospechadas, ha sido una hecatombe, por lo que ha sido obligada a pasar a una masiva contraofensiva mediática cuando, inclusive, la influyente televisora CNN, muy cercana al Partido Demócrata, ha dejado entrever que podría ser despedida de su relevante puesto por el presidente Biden quien se ha decepcionado con su desempeño y cuya impopularidad lo ha contaminado en las recientes encuestas.

En una entrevista a CBS News con Margaret Brennan, la infortunada vicepresidenta de 57 años confesó que su mayor fracaso en un año de su Gobierno ha sido el contencioso migratorio con México y Centroamérica.

Las feroces críticas no han amainado debido a su breve y única visita a la transfrontera con México hace más de seis meses que no surtió efecto alguno.

La anterior senadora y procuradora general del poderoso Estado de California acepta implícitamente que su "principal falla ha sido no salir de Washington más seguido".

Según el rotativo británico Daily Mail (25.12.21), muy cercano al MI6, Kamala "sigue enfrentando críticas desenfrenadas tanto de republicanos como de demócratas por haberse retirado ampliamente de la actual crisis migratoria en la frontera sur de EEUU".

Resulta que la vicepresidenta a cargo de la pesada tarea migratoria solamente estuvo "unas cuantas horas en El Paso (Texas)" en el Centro de Proceso de Protección Fronterizo y Aduanas antes de "volar a su mansión de Los Ángeles de cinco millones de dólares, donde pasó el restante de ese fin de semana".

La peor crítica provino del representante demócrata de Texas, Henry Cuellar (de relevante origen latino), quien fustiga que Kamala "no parece estar interesada en su tarea".

Tampoco su visita a Guatemala —donde, por cierto, su presidente Alejandro Giammattei, muy cercano a Trump, espetó que no ha sabido más de la vicepresidenta desde junio— y a México, dejó huella solvente para remediar las "raíces causales" de la grave crisis migratoria que, desde el Triángulo Norte de Guatemala/Honduras/El Salvador, ha irrumpido y desestabilizado la transfrontera de México y EEUU.

Como si lo anterior fuera poco, Kamala ha sufrido la notoria baja de cuatro maltratados colaboradores el mes pasado, mientras otros dos sopesan su inminente salida.

Katie Rogers y Zolan Kanno-Youngs del New York Times —rotativo portavoz oficioso del Partido Demócrata y muy cercano a los Clinton, Obama y George Soros— abordan las frustraciones de Kamala Harris cuando "los aliado de la vicepresidenta están cada vez más preocupados de que el presidente Biden (…) no la necesite para gobernar".

Amén de recordar su "disfuncional campaña presidencial en 2020", los dos reporteros del NYT dan mucho pie a la defensa a ultranza que hacen de ella los fieles colaboradores que todavía le quedan, quienes rechazan la "injusta percepción de que se encuentra a la deriva".

Entretanto, Kamala ha recurrido a su confidente Hillary Clinton —quien la visitó en la Casa Blanca el pasado noviembre— para ayudarla a "mapear su ruta futura".

Por cierto, la representante demócrata de California y prominente lideresa afroestadunidense Karen Bass piensa que la hoy vicepresidenta es desde ahora la "favorita" como candidata presidencial de su partido en 2024.

En pleno naufragio, Kamala Harris ha recurrido a la sapiencia financiera de los jerarcas de la alta tecnología de Wall Street y de Silicon Valley para contar con sus consejos en política, según Justin Sink del portal financiero Bloomberg(29.12.21) —propiedad del fallido candidato presidencial, el israelí-estadunidense Mike Bloomberg— como "consejeros informales, aliados políticos y reforzadores políticos".

Kamala, quien está casada con el israelí-estadunidense Douglas Emhoff —abogado influyente de Hollywood y socio del bufete trasnacional de abogados DLA Piper, el tercero más importante de EEUU— ha interactuado con Brad Smith, presidente de Microsoft, Chuck Robbins, mandamás de Cisco y Jane Fraser, jerarca de Citigroup, lo que es probable haya indispuesto al presidente Joe Biden, de 79 años, quien ha tenido que salir a publicitar que estaba listo a reelegirse en 2024, en caso de gozar de cabal salud.

Bloomberg festeja como el "mayor triunfo" en el primer año del Gobierno de Kamala el "haber arrancado la promesa" de los jerarcas mencionados por 1.200 millones de dólares para "ayudar a enfrentar el surgimiento de la migración de Centroamérica" cuando, a mi juicio, se trata de unas vulgares migajas que benefician la captura del famoso café centroamericano de Nestlé, Nespresso, mientras Visa intenta frenar el frenesí del bitcóin en El Salvador y Microsoft expandiría su abanico digitálico de usuarios al Triángulo Norte.

Sucede que los amos del universo financiero (novelista Tom Wolfe en su Hoguera de las Vanidades) ya tienen a su candidata favorita para la presidencia por el Partido Demócrata en 2024.

El amasiato de Kamala Harris con la plutocracia dorada de Silicon Valley en California no es nuevo y proviene desde cuando fue procuradora general en el Estado con el primer PIB nacional de EEUU y donde "se ganó la reputación de frecuentemente favorecer a las empresas tecnológicas, en lugar de perseguirlas", según Justin Sink.

Ahora la atribulada vicepresidenta recurre a sus omnipotentes aliados para ayudarla a solventar la carestía de semiconductores y los cuellos de botella de la cadena de suministro (supply chain) totalmente desarticulada.

Tal renovada colaboración es de doble filo, ya que los "íntimos lazos con los líderes de las máximas trasnacionales de EEUU podrían alienar a los votantes del Partido Demócrata que de por si son ya infelices con su pasado como procuradora".

¿Acabará Kamala Harris, sea como vicepresidenta hoy, sea como candidata presidencial en 2024, siendo rehén de las omnipotentes trasnacionales de Silicon Valley y Wall Street?

En medio de su solución o irresolución de la tarea de la crisis migratoria asignada para sacar de su marasmo crónico a Centroamérica, la vicepresidenta había recurrido infructuosamente a sus amigos de las poderosas trasnacionales de Wall Street que tildó insensatamente de "filántropos globales": Open Society de George Soros, Rockefeller Brothers Fund, Ford Foundation, Foundation for a Just Society y The Seattle International Foundation, en un clásico esquema depredador público-privado.

La vicepresidenta Kamala Harris es el chivo expiatorio idóneo ante el proyectado cataclismo electoral del Partido Demócrata —debido primordialmente al desastre del pésimo manejo migratorio— en las elecciones intermedias de noviembre del 2022 con el supuesto retorno triunfal del trumpismo, con o sin Trump, y con las virtuales candidaturas presidenciales de los republicanos en 2024: del feroz senador texano Ted Cruz y del gobernador de Florida, Ron De Santis, en caso de que el polémico expresidente, hoy de 75 años, desista buscar su reelección. Su principal escollo es desde ahora Kamala Harris: la obvia candidata de Wall Street y Silicon Valley que colisiona con el alma del Partido Demócrata en vías de una ominosa implosión con su influyente ala progresista que difícilmente aceptaría su transmogrificación: su monstruosa metamorfosis.

Biden: ¿el beso de Judas?

Javier Benítez

Fe ciega. Era la que le profesaban gratuitamente todos los líderes europeos al actual presidente de EEUU, Joe Biden, mucho antes de que se aposentara en la Casa Blanca: desde el momento mismo en que se conoció que era precandidato por el Partido Demócrata a disputarle la presidencia al exmandatario Donald Trump, odiado por sus socios occidentales.

Cheque en blanco

Fue el que le extendieron a Biden desde la Unión Europea [UE] y más allá, entre sus socios occidentales, como si se tratara del último refresco del desierto, prácticamente que endosándole un estatus de deidad: veían en Biden a un mesías bajado a la tierra para confirmar que EEUU había pasado por un bache con Trump y que volvería a pavimentar el camino hacia la felicidad entre amigos.

Pensaron y manifestaron en Europa, por activa y por pasiva, explícita y sutilmente, por lo alto y por lo bajo, que el actual inquilino de la Casa Blanca llegaba para expiar todos los pecados cometidos por su antecesor. Pero pronto supieron que esas mieles tenían gusto a hiel, que esa fe, tan inquebrantable como injustificada, era un caramelo envenenado.

La primera y gran expectativa que tenían los europeos con Biden una vez asumiera la presidencia, explotó con la velocidad de un petardo con una mecha corta. Se trataba de los aranceles que había impuesto Trump a productos europeos a cuenta de la luz verde a ese tipo de sanciones que le dio la Organización Mundial del Comercio a causa de los subsidios europeos a Airbus. Y Biden la pinchó tan rápido y tan fácil como se pincha un globo: les espetó que no los retiraría. Primer cachetazo, más allá de que con el paso del tiempo fumaran una pipa de la paz que aún se antoja tóxica y rudimentaria.

La balanza

En este sentido, el balance de las relaciones entre EEUU y la UE en lo que va de mandato de Biden es bastante negativo, de acuerdo al Dr. en Sociología, Historiador y escritor, Sergio Fernández Riquelme. "Europa hace mucho tiempo que dejó de ser el centro del mundo y EEUU recogía su testigo y se encargaba de la seguridad, de dar respaldo económico, político e incluso militar a una UE que se centraba en temas minoritarios, diversos, que no representaban al conjunto de la población y al mundo que ha cambiado".

Con la llegada de Trump al poder, todo eso estaba amenazado, y Europa se sintió traicionada y desprotegida. Es por eso que "cuando llegó Biden, la UE pensaba que de nuevo volvía ese sheriff que iba a resolverle los problemas a la UE, y que no debería haber afrontado, pues es su destino en esta era de la globalización, sino dejarlo en manos del semi-Dios Biden que iba a resolver todos los conflictos e iba a proteger a la UE de amenazas externas", apunta el experto.

"Pero como es normal, Biden ha primado intereses ideológicos y económicos muy concretos que no responden a las necesidades europeas. Lo tenemos en la frontera euroasiática: muchos países quieren negociar, quieren ser aliados, quieren tener buenas relaciones con el país más grande de la tierra, con Rusia, pero Biden hace todo lo posible para que el conflicto se tense, para que las fake news sobre Rusia inunden las redes sociales y que siempre haya una visión negativa de Moscú", explica Fernández Riquelme.

Poncio Pilato Biden

En su primer año natural de mandato, Biden echó más jarros de agua fría a sus socios europeos. El más trascendente a nivel global tal vez haya sido la salida con nocturnidad, y sin previo aviso, ni siquiera a sus socios de toda la vida, de la salida de Afganistán. Lo hizo de prisa y corriendo, convirtiendo a ese país del Asia Central en un auténtico caos para sus socios occidentales que quedaron 'en bragas', y en un auténtico potencial polvorín a toda la región.

Pero hubo otra traición más concreta y que disparó en la línea de flotación de Francia. También con nocturnidad, y sin previo aviso, anunció que formaba una nueva alianza militar con Australia y Reino Unido a la que llamaron AUUKUS [AUstralia, United Kingdom, United States]. Esa nueva yunta implicaba una ruptura automática de contratos que Australia tenía firmados con Francia por la fabricación y venta de submarinos por parte del país europeo al austral, en favor de la industria estadounidense.

Tan tocados se sintieron en París, que el ministro de Exteriores galo, Jean-Yves Le Drian calificó el acto como una puñalada por la espalda. Se desató así la tercera gran crisis en pocos meses entre EEUU y la UE. Las tres crisis fueron saldadas con parches que en cualquier momento pueden reventar. El maquillaje que hicieron de estas situaciones es de bastante mala calidad.

"Todo ha saltado por los aires porque Biden ha decidido regresar a esos orígenes demócratas clásicos y tradicionales, y volver a imponer de cualquier manera la voluntad norteamericana, cuando el mundo ha cambiado decisivamente", sentencia el Dr. Sergio Fernández Riquelme.

Biden aplica en México el trumpismo migratorio sin Trump

Alfredo Jalife-Rahme

En forma increíble, Biden reanuda la polémica política migratoria de "Quédate en México" de su antecesor que tanto rechazó, mientras adopta, en una clásica medida del 'garrote y la zanahoria' consubstancial al añejo irredentismo estadounidense, la propuesta de su homólogo mexicano López Obrador para aplicar Sembrando Vidas en el Triángulo Norte.

La 'política migratoria' de la Administración Biden anda a la deriva y adopta medidas contradictorias cuando el delicado tema migratorio se ha vuelto uno de los temas nodales de las elecciones intermedias de noviembre del 2022 donde el trumpismo, con o sin Trump, es proyectado que obtendrá el control de la Cámara de Representantes y del Senado.

En el muy importante foro de la FIL de Guadalajara,vine a presentar mi más reciente libro El Espejo Negro de Estados Unidos: la Migración Latinoamericana, que, a mi juicio, le ha hecho un grave daño a la política exterior de EEUU en Latinoamérica en su conjunto, pero, en particular, en Centroamérica, donde Honduras descuella como el país del "Triangulo Norte"—con Guatemala y El Salvador— que envió el mayor número de migrantes a la transfrontera de México con EEUU, pasando por la otra transfrontera de Guatemala con el Estado sureño mexicano de Chiapas: 1,3 millones de hondureños para el reciente año fiscal estadunidense, que constituyen alrededor de 3% de ese país que acaba de celebrar sus elecciones con un resultado surrealista: "Honduras: Pierde Taiwán,Gana China y Empata Biden".

Es evidente que las pifias migratorias de EEUU son aprovechadas por China y su impactante penetración geoeconómica en Latinoamérica.

Aún los aliados de Biden, como el feroz cuarteto progresista feminista del SQUAD, encabezado por la millennial Alexandria Ocasio-Cortez, "no está feliz" con la reanudación de la política del expresidente Donald Trump Quédate en México que "obligará a los buscadores de asilo a esperar afuera de EEUU, mientras procesan sus peticiones", según el rotativo británico, muy cercano al MI6.

El inhumano Quédate en México afecta al socio comercial de EEUU en el T-MEC que carece de los medios apropiados para lidiar con tamaño problema en su transfrontera donde operan sin tapujos los carteles de las drogas y los tratantes de infantes y adolescentes; es conocido técnicamente como el programa de Protocolos de Protección (sic) a los MigrantesMPP, por sus siglas en inglés—, que, por cierto, ha sido motivo de múltiples juicios en los tribunales estadunidenses.

¿No será, acaso, más sencillo que la administración Biden opere en su propio suelo un campo transitoriamente temporal para "proteger" a los migrantes que huyen de las calamidades multifactoriales que imperan en Centroamérica?

El mismo Daily Mail otorga voz a los "críticos" que fustigan el programa MPP como "inhumano" cuando las "personas vulnerables son abandonadas en peligrosos (sic) territorios fronterizos", mientras que sus apologistas, coincidentemente simultáneos de Trump y Biden, alegan que se trata de una medida "útilmente disuasiva".

Cabe señalar que el polémico programa MPP ha provocado intensas luchas judiciales a favor y en contra.

Cuando el presidente, Joe Biden, tomó posesión "abandonó inmediatamente" dicho esquema, pero la cruda realidad le hizo ver que no podía lidiar con el tsunami migratorio en la transfrontera donde falló lamentablemente el plan de su vicepresidenta, Kamala Harris, con sus propuestas etéreas de solventar el grave problema "desde sus raíces".

A prácticamente un año de las elecciones intermedias del 2022, se reporta que la aceptación del presidente Biden se encuentra entre 38 y 30% dependiendo de quienes hagan la medición, pero está mucho mejor que el repudio generalizado a su vicepresidenta, Kamala Harris, que ronda en un 20%, a grado tal que el mismo canal de televisión CNN, muy cercano a los demócratas —en particular, a George Soros, Obama y los Clinton— ha filtrado que la vicepresidenta podría dejar su cargo en cualquier momento,lo cual abriría una lucha intestina por la candidatura presidencial del 2024 cuando Biden tendría 81 años.

Por cierto, le correspondería al presidente Biden nombrar a su sucesor(a) que debería tener luego la ratificación del Congreso.

Según The Hill, muy cercano a los demócratas, el neo-trumpismo migratorio de Biden comportaría la "bondad" de vacunar simultáneamente a los deportados. No se especifica si también tendría un estimulo contra la nueva variante ómicron del COVID-19 que ya apareció en California (EEUU) y en la Ciudad de México.

Según Daily Mail, la voltereta aparatosa de Biden puede ser muy bien recibida por los "demócratas centristas", quienes "están preocupados sobre la inmigración descontrolada en EEUU", mientras que ha enfuriado al aguerrido cuarteto feminista SQUAD.

Al parecer, "México esta dispuesto a aceptar a los buscadores de asilo de los países de habla hispana", pero se ignora si aceptará a los haitianos cuyo número se ha incrementado en forma alarmante.

¿Será porque los haitianos hablan francés y no español?

Una de las válidas criticas a la política MPP donde hoy convergen Trump y Biden radica en que vulnera las leyes internacionales.

De enero del 2019 a enero del 2020,durante el último año de la administración Trump, alrededor de 60.000 migrantes fueron obligados a esperar su veredicto migratorio bajo el esquema de Quédate en México.

Según Pew Research, que explaya la alarmante situación migratoria, la Patrulla Fronteriza reportó más de 1,6 millones de "encuentros con migrantes en la transfrontera de EEUU y México".

Mientras Biden se encuentra negociando con los centristas demócratas y republicanos el devenir de la Enmienda sobre la infraestructura de casi dos millones de millones de dólares, también ha echado reversa de su promesa tangencialmente subrepticia para gratificar con casi medio millón de dólares a cada familia de los migrantes.

Cabe rememorar que en la Cumbre de los 3 amigos y el neomonroísmo tabasqueño, mientras Biden negociaba con su homólogo mexicano, EEUU aplicó un "descontón" sin miramientos: su política de protección extraterritorial a sus agentes de la DEA en México y en otras partes del mundo, cuando es sabido que López Obrador no desea a tales agendes deambular como en su casa.

En forma defensivamente muy diplomática, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, comentó que fueron tomadas en cuenta sus "preocupaciones humanitarias" y asevera que "habrá cambios al respecto".

Después de dos sendos "garrotes" a México, la administración Biden asestó la seductora política de la "zanahoria" al estar dispuesta para aplicar el esquema Sembrado Oportunidades, tan preciado por el presidente mexicano, López Obrador, para ser aplicado en el "Triángulo Norte", en particular, en Honduras.

Sembrado Oportunidades puede servir para anclar a los jóvenes desempleados de Centroamérica que huyen de la violencia y del narcotráfico.

Honduras, de donde es oriunda Rosalinda Bueso Asfura, la tercera esposa del canciller mexicano Marcelo Ebrard, pudiera ser el sitio idóneo para iniciar su plan piloto.

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