Alexander Dugin

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Para comprender la operación militar especial en Ucrania no basta con recurrir al sentido común, necesitamos abordar tal fenómeno desde una cierta metodología y es por eso que hablaremos de ella desde la perspectiva de las Relaciones Internacionales (RI).

Se puede decir que existen dos grandes escuelas dentro de las RI: el realismo y el liberalismo. Hablaremos únicamente de estas dos, aunque existen muchas otras. Para aquellos que no sepan qué entienden las RI por “realismo” y “liberalismo”, vamos ha hacer una pequeña exposición.

El realismo según las RI es la defensa de la soberanía del Estado-nación tal y como surgió de la paz de Westfalia una vez acabó en 1648 la guerra de los treinta años. Fue aquí cuando se estableció que la soberanía estatal era el principio por excelencia.

Los seguidores de la teoría realista en las RI son aquellos que defienden a ultranza la soberanía nacional y consideran que los Estados nacionales son entes soberanos que siempre existirán. Los realistas sostienen que el hombre en estado de naturaleza tiende hacia el caos y el fuerte se impone sobre el débil, por lo que el Estado debe evitar esto. Los realistas también consideran que no existe una autoridad que este por encima de los Estados, por lo que el panorama internacional consiste en un equilibrio constante entre Estados soberanos. Los fuertes atacan a los débiles, pero los débiles siempre pueden solicitarle a los más fuertes que los ayuden, firmando alianzas, coaliciones y pactos para protegerse. Los Estados nacionales defienden su soberanía por medio de cálculos racionales.

La defensa de la soberanía nacional hace que la guerra entre los diferentes Estados sea muy común, ya que no existe una instancia superior que pueda prohibirla y ninguna entidad puede regular la soberanía estatal. Por otro lado, los Estados nacionales pueden permanecer en paz los unos con los otros mientras consideren que esta es mucho más beneficiosa que la guerra.

Los realistas ven el mundo de esta manera y está escuela de las RI siempre ha tenido muchos defensores en Occidente hasta el día de hoy. De hecho, los realistas siguen teniendo mucha influencia en los EE.UU. y podríamos decir que más o menos la mitad de los políticos y analistas estadounidenses son realistas. Este enfoque de las RI dominó durante la presidencia de Donald Trump, sin hablar de que la mayoría de los republicanos (excepto los neoconservadores) y algunos demócratas son partidarios de estas tesis.

El liberalismo en las RI sostiene principios muy diferentes, pues parte de la idea de que existe un progreso social continuo en la historia. Los Estados nacionales son solo una etapa en el camino hacia el progreso y están destinados a ser suplantados por otra cosa. Además, la defensa de la soberanía nacional implica la guerra y es por eso que se deben crear instituciones supranacionales que la regulen y finalmente la supriman.

Ahora bien, el liberalismo en las RI sostiene que es necesario crear un Gobierno Mundial que unifique a todas las fuerzas “progresistas” que existen, es decir, aquellos que defienden el liberalismo. Como para los liberales no existe una naturaleza humana eterna (como sí sostienen los realistas), significa que los seres humanos pueden ser cambiados y modificados por medio de la educación, el adoctrinamiento, los medios de comunicación, la propagación de los valores liberales y otras formas de control mental. La humanidad debe convertirse al liberalismo y todas las fuerzas antiliberales deben ser destruidas, pues son “enemigos de la sociedad abierta” e “iliberales” peligrosos. Una vez que estos “iliberales” sean destruidos la guerra desaparecerá de la faz de la tierra. Mientras tanto, la guerra existe, pero sólo contra las fuerzas “iliberales” que “impiden el progreso” de la humanidad y constantemente cuestionan la autoridad de las élites liberales en todo el mundo. Los “iliberales” no son seres “humanos” y por eso pueden ser tratados por fuera de las convenciones internacionales hasta exterminarlos a todos por cualquier medio disponible (esto incluye el uso de pandemias artificiales y armas biológicas).

Los liberales proclaman abiertamente la abolición del Estado y la creación de una sociedad civil planetaria donde todos los pueblos se mezclen entre sí. Estas ideas son llamadas “globalismo” y su consecución es el objetivo último del liberalismo en las RI.

Además, el liberalismo actual proclama que la humanidad deberá ser gobernada por la Inteligencia Artificial, los seres humanos serán “inmortales”, los sexos desaparecerán y nuestra consciencia y memoria serán almacenadas en servidores en la nube con tal de ser preservadas por toda la eternidad. Y, finalmente, nos reproduciremos por medio de tubos de ensayo e impresoras 3D. Este es el proyecto del Great Reset patrocinado por Klaus Schwab, el fundador del Foro Económico de Davos.

La mitad de los políticos y los pensadores occidentales son seguidores del liberalismo en las RI. Actualmente su influencia ha ido superando y opacando a los realistas. Por ejemplo, el gobierno de Biden y el Partido Demócrata de los Estados Unidos siguen estas teorías. El liberalismo también domina la UE, la cual es un proyecto netamente liberal basado en la construcción de una estructura supranacional. Los liberales fueron los que crearon la Sociedad de Naciones y posteriormente la ONU. Además, instituciones como el Tribunal de La Haya, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el FMI, el Banco Mundial, la OMS, el sistema educativo de Bolonia y la digitalización de la consciencia son proyectos liberales. Los liberales rusos hacen parte de este proyecto que ahora ha tomado la forma de una secta totalitaria.

Ahora que hemos expuesto estas diferencias, podemos analizar lo que pasa con la operación militar especial: Ucrania se convirtió en un instrumento al servicio de los liberales y los realistas occidentales después del colapso de la URSS, por lo que muchos liberales dentro del Ministerio de Defensa ucraniano buscaron integrar a su país dentro de la globalización y aspiraron a formar parte de la Unión Europea y la OTAN (siendo esta última el brazo militar del globalismo). Por su parte, los realistas quisieron convertir a Ucrania en una especie de anti-Rusia, pero para conseguir esto era necesario que primero se creará un Estado-nación, algo que iba en contra de los principios del liberalismo. Fue necesario realizar una especie de síntesis entre el liberalismo y el nacionalismo en Ucrania con tal de lograrlo, por lo que los liberales apoyaron grupos neonazis (Sector Derecho, Azov y otras estructuras prohibidas en Rusia) como un medio para crear un Estado nación soberano lo más rápido posible. Con tal de permitir que la UE aceptará tales ideas, se eligió a un comediante (Zelenski) que presentara una imagen exterior amable, mientras la OTAN realizaba sus maniobras. Tanto el liberalismo como el realismo han llegado a un consenso en Ucrania: los liberales eran indiferentes a los despliegues del nacionalismo agresivo de los grupos neonazis, mientras que los realistas ignoraban la promoción de políticas liberales como las marchas del orgullo gay.

Rusia también fue dominada por el liberalismo durante la década de 1990, cuando Yeltsin, Chubais y Gaidar regían. En ese entonces, todos esos políticos prometían la integración de Rusia en la UE y la OTAN, pero para que eso sucediera era necesario desintegrar nuestra sociedad hasta dejarla en ruinas. Sin embargo, Yeltsin y su ministro de Asuntos Exteriores, Yevgeny Primakov, comenzaron a retroceder y a tomar un rumbo distinto: Yeltsin rechazó el separatismo checheno y Primakov ordenó el despliegue de un bombardero sobre el Atlántico cuando la OTAN comenzó a bombardear Yugoslavia. Se trataba de signos débiles de realismo que defendían la soberanía y los intereses nacionales de forma vacilante y tentativa.

El verdadero giro hacia el realismo comenzó cuando Putin llegó al poder y se dio cuenta de que sus predecesores habían debilitado la soberanía, promovido la globalización y que habían entregado nuestro país a entidades externas. Putin restauró la soberanía nacional dentro de la Federación de Rusia lanzándose a la segunda guerra ruso-chechena, suprimiendo la autonomía de las repúblicas federales, etc. Posteriormente, comenzó a ocuparse del espacio postsoviético con la guerra en agosto del 2008 contra Georgia y la reunificación de Crimea y el apoyo al Donbass en el 2014. No obstante, los politólogos de las instituciones estatales (SWOP, RIAC, etc.) y el MGIMO, al igual que el Ministerio de Defensa, siguieron siendo liberales y siempre rechazaron el realismo. Tanto las élites rusas que se oponían a Putin como quienes aceptaban su control siguieron adhiriéndose al liberalismo en las RI.

Sin embargo, la operación militar especial ha hecho mella dentro del Ministerio de Defensa. Ahora mismo los liberales y en parte los realistas ucranianos que trabajan en el Ministerio de Defensa se han vuelto contra Rusia. Los liberales estadounidenses – junto con Biden y su administración (Blinken y compañía), al igual que Clinton y Obama antes que él – consideran que Rusia es su principal enemigo porque obstaculiza la globalización, la creación de un Gobierno Mundial y la unipolaridad. Por su parte, los realistas estadounidenses (en Europa los realistas son muy débiles y apenas si existen) consideran a Rusia un competidor que se opone al dominio de los Estados Unidos en todo el mundo. Los realistas son hostiles a Rusia, pero no consideran que Estados Unidos debe apoyar con todo su poder político y militar a Ucrania en contra de Rusia, ya que los intereses de su país apenas si son afectados por esta guerra. Podríamos decir que mientras que es posible dialogar con los realistas, eso resulta imposible con los liberales.

Los liberales rechazan por principio la operación militar especial rusa en Ucrania, ya que la victoria o la derrota en esta lucha determinará si se instaura un Gobierno Mundial o no. La victoria de Rusia en Ucrania implicaría el paso a la multipolaridad, donde países como Rusia y China (y en un futuro la India) poseerán una soberanía fuerte, mientras que el liberalismo occidental retrocederá en la medida en que pierdan poder los defensores de la globalización.

Además, el liberalismo actual ha comenzado a cambiar al promover la ideología de género, la sociedad de la información, la guerra híbrida, la Inteligencia Artificial y el posthumanismo. El realismo también ha cambiado, pues pensadores como Samuel Huntington (quien era un defensor del realismo en las RI) hablaban de un “choque de civilizaciones”, pues los principales sujetos de este conflicto no son los Estados nacionales sino las civilizaciones o “Grandes Espacios”. Podríamos decir que el realismo poco a poco ha ido adoptando la multipolaridad, cuyos polos soberanos no son los Estados-nación sino los estados-continentales o imperios, algo que se refleja en el actual conflicto en Ucrania.

Desde la Teoría de la Relaciones Internacionales lo que sucede en Ucrania es un conflicto entre:

·         unipolaridad contra multipolaridad,

·         realismo contra liberalismo,

·         identidad estatal (el nacionalismo artificial ucraniano) contra la identidad continental (la hermandad euroasiática rusa),

·         una batalla geopolítica a muerte entre la civilización de la tierra (Poder de la Tierra) contra la civilización del mar (Poder del Mar) por dominar las costas (Rimland),

·         un Estado nacional fallido contra el renacimiento de un Imperio.

Justo ante nuestros ojos estamos viendo como las ideas toman forma en la medida en que derramamos nuestra sangre por ellas.