altPor Leonid Sigán

La cumbre de dos días del programa Asociación Oriental en Vilna fue organizada en un ambiente muy cercana al combativo. El proyecto de la declaración final preparado por Lituania como anfitriona del foro, del que se enteró la prensa, está lleno de retórica de la guerra fría.

Allí se halló mucho espacio para condenar a la "presión imperialista" sobre Ucrania y para la "indignación" por las acciones antipopulares del Gobierno de la propia Ucrania e, incluso, para un "mensaje directo al pueblo ucraniano", haciendo caso omiso del presidente y del Gobierno de este país. Solo faltó el reconocimiento de su propia culpa por la evidente inoperancia del programa Asociación Oriental a raíz de su politización premeditada, opina nuestro observador Piotr Iskendérov.

Para la dirección de la UE, sorprendida por la crisis financiera y económica en su propio territorio, tiene suma importancia exhibir su éxito en los frentes exteriores. Y el frente ucraniano-ruso fue escogido como el principal, lógicamente. Justo el frente ucraniano-ruso, acorde con las recomendaciones del “clásico vivo” del ajedrez geopolítico Zbigniew Brzezinski, convencido de que sin Ucrania, Rusia perdería su estatus geopolítico.

No es casual que en EEUU la renuncia de Kiev a firmar el tratado sobre la asociación y el área de libre comercio con la UE haya sido recibida casi como una afrenta personal y la exhortación de imponer sanciones contra el presidente Víktor Yanukóvich fue enarbolada en forma de petición en el sitio oficial de la Casa Blanca. Cabe decir que Washington –en su presión sin precedente sobre Ucrania- halló de inmediato partidarios en la propia UE. Así Lituania, presidenta actual en la UE, llamó a todos los países miembros a censurar categóricamente “la presión imperialista” de Rusia sobre Ucrania.

Al responder a esta inculpación, el representante permanente de Rusia ante la UE Vladímir Chizhov apuntó que si las relaciones entre Rusia y Ucrania eran consideradas como presión, las acciones de la propia UE respecto a Kiev pueden ser “comparadas tan solo con una apisonadora a vapor”. Al comentar los últimos acontecimientos en torno a la cumbre de Vilna, el presidente del Centro Europeo de Análisis Geopolítico en Varsovia, Mateusz Piskorski señaló que la decisión de las autoridades ucranianas “borra absolutamente” el sentido del proyecto Asociación Oriental.

En lo que se refiere a la presión política sobre Ucrania en los últimos tiempos, podemos aducir dos ejemplos. Los políticos de la UE exigían imponer enmiendas tales a la legislación vigente de Ucrania que no se aplican en ninguno de los estados de la UE. Está a la vista una postura incorrecta de los políticos europeos respecto al Parlamento y el poder estatal de Ucrania. Tales actos conducirán, a mi modo de ver, a un acercamiento aún estrecho de Ucrania con Rusia y a la opción por el vector euroasiático de la integración que ofrece hoy la Unión Aduanera de Rusia, Kazajstán y Bielorrusia.

Importa que la UE se detenga a tiempo y analice sus errores, así como aquellos políticos ucranianos que no veían peligro de la “acelerada atracción” de su país al sistema de rígidas relaciones comerciales con la UE, dijo en charla con nuestra emisora Valentina Gaidenko, experta del Instituto de Estudios sobre la Comunidad de Estados Independientes.

Ucrania es un país políticamente orientado a un solo vector. Todas sus aspiraciones declaradas se encuentran en el cauce de los intereses de la UE. Se trata de las expectativas de ser admitida en la UE como miembro asociado. Es posible que la evidente crisis económica en la UE haga entrar en razón a los políticos ucranianos.

Así y todo, siguen vigentes las propuestas de Moscú respecto a la participación de Kiev en la Unión Aduanera de Rusia, Bielorrusia y Kazajstán, recordó a nuestra radio Kiril Tanáev, director general de la fundación Política Efectiva.

Ucrania discute su concurso en la zona de libre comercio con la UE y con la CEI. Pero estos dos procesos, en cierto grado, contradicen uno al otro. Desde esta vertiente, son posibles algunos pasos de la parte ucraniana hacia la participación en la zona de libre comercio en la CEI.

“Vilna será un fracaso para la UE”, pronosticó el presidente de Rumania Traian Băsescu, que suele hacer declaraciones sonadas. Pero este es el caso en el que vale la pena prestar oído a su opinión.