Ya lo denunciaba la Marea Blanca y no ha tardado demasiado en hacerse realidad. La salud de los pacientes está empezando a resentirse por los recortes, y no sólo por la falta de médicos o enfermeras. La detección de restos fecales en la comida de la cocina de un hospital, cuya gestión ha sido externalizada, ha disparado la alarma entre profesionales y usuarios, que temen que estos casos se repitan en los centros que ahora se van a privatizar, como ocurrirá en Madrid.

Las protestas del colectivo que defiende la Sanidad pública han quedado legitimadas por el ‘mal hacer’ de las empresas privadas. Las deficiencias detectadas en los controles realizados a la comida elaborada por Mediterránea de Catering para el Complejo Hospitalario de Navarra, servicio que empezó a prestar el 21 de enero, han puesto en evidencia las privatizaciones, tanto de hospitales como de servicios no sanitarios, y los presuntos beneficios que reportarán a los ciudadanos.

Según una nota de Facua, los problemas encontrados al analizar la comida de la empresa, relacionados en su mayoría con la falta de higiene, son inaceptables porque ponen en riesgo la salud de los pacientes. Concretamente, los inspectores de salud pública han encontrado E.coli, es decir, restos de excrementos, en la comida que se servía a los enfermos de este hospital de Navarra, por lo que el 9 de abril propusieron abrir un expediente sancionador a la empresa Mediterránea de Catering por su “irresponsabilidad”.

 

Salud Pública considera que “el responsable de la empresa es el responsable de la seguridad e higiene alimentaria, de tener implantado todo el sistema de autocontrol”, y por ello ha exigido a la compañía que subsane unos errores que perjudican a los pacientes.

 

Desde el Gobierno regional navarro han respaldado a los inspectores de salud pública, aunque han evitado reconocer el fallo del sistema. Únicamente, se han limitado a imponer una sanción leve a Mediterránea de Catering por “incumplimiento de contrato” y a incoar un expediente desde el punto de vista de la salud pública que conllevará una sanción económica, aunque se desconoce de qué cuantía. 

 

No obstante, la experiencia de Navarra ha incrementado el miedo de la Marea Blanca madrileña, que cree que es más que posible que estos problemas se repitan en los hospitales públicos dentro de poco. Sobre todo después de que el Gobierno de Ignacio González haya empezado a externalizar los servicios no sanitarios de estos centros.

Tras dar a conocer los polémicos pliegos de condiciones para la privatización de la gestión de seis hospitales, el Ejecutivo autonómico sacó a concurso público el servicio de limpieza de 16 centros hospitalarios, a lo que seguirán las cocinas y la lavandería, entre otros.

 

Unos servicios que podrían acabar en manos de ‘amigos’ del PP, como denuncian desde el colectivo que defiende la Sanidad pública. Precisamente Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña, íntimo de Esperanza Aguirre y dueño del Grupo Arturo, fusionó parte de su entramado empresarial con Mediterránea de Catering hace unos días.

La nueva empresa, que se encargará de la actividad que en la actualidad tiene Grupo Arturo en empresas, hospitales, colegios y otros centros de la Administración , se llamará Mediterránea Arturo.

 

El empresario madrileño ocupará la presidencia, mientras que el sillón del consejero delegado será ocupado por Mariano Muñoz, el actual primer ejecutivo de Mediterránea de Catering. Esta empresa pertenece al fondo Portobello, en el que participan principalmente los bancos Santander, BBVA, Sabadell, Bankia y Goldman Sachs.