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Matanat Nasibova

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

–  Alexander Dugin, hiciste algunas declaraciones bastante duras sobre Kazajistán en una entrevista que recientemente te hicieron en el canal de televisión Tsargrad (1), llegando incluso a afirmar que “Rusia es el garante de la integridad territorial de todos los Estados postsoviéticos”, por lo que todas las repúblicas exsoviéticas deben buscar el apoyo de Rusia si es que no desean ser atacadas. ¿Acaso estas diciendo que los países que surgieron de la URSS deberían renunciar a su soberanía?

– Las exrepúblicas soviéticas pueden elegir entre conservar su soberanía o renunciar a su integridad territorial. Pienso que debemos modificar el concepto de soberanía, ya que vivimos en un mundo donde solo pueden ser soberanos los Estados que posean enormes arsenales nucleares, grandes recursos demográficos o naturales y vastos territorios. La soberanía de otros Estados mucho más pequeños depende completamente de las relaciones que estos tengan con los polos independientes, que son los únicos que poseen una soberanía plena, libre y real. Hoy en día solo existen tres polos independientes: Estados Unidos y los países de la OTAN (el Occidente colectivo), China (con su poder financiero) y Rusia (con su poder militar). Países como Irán, Pakistán e India luchan por convertirse en polos independientes, pero ninguno lo ha conseguido hasta ahora. Los problemas que existen en el espacio postsoviético son realmente preocupantes y creo que hemos llegado al “momento de la verdad”, es decir, hemos llegado al momento en que estas republicas tienen que tomar una decisión. La mayoría de los Estados que surgieron de la URSS son Estados fallidos. En realidad, todos ellos surgieron de los restos humeantes de la Unión Soviética y bajo el amparo de Occidente muchos empezaron a seguir una política antirrusa. Rusia sigue siendo el principal enemigo geopolítico de la civilización occidental. Es por esa razón que los Estados postsoviéticos siguen una línea política esquizofrénica donde a veces miran hacia Occidente y otras veces hacia Rusia.

– ¿A qué Estados te refieres en particular?

– Por favor no me interrumpas, estoy intentando concretar la respuesta a la pregunta. Tomemos el caso de los Estados que conformaron el bloque de GUAM (Georgia, Ucrania, Moldavia y, en un principio, Uzbekistán), todos ellos son abiertamente prooccidentales. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar y GUAM se debilitó, lo que obligó a los países de la CEEA a gravitar hacia Rusia. El problema fue que todos ellos intentaron mantener sus vínculos con Occidente mediante una política internacional multilateral que finalmente los ha conducido a un callejón sin salida. Es hora de que los actores que componen el espacio postsoviético decidan. China no es una alternativa real frente a Rusia, porque ambos países han decidido crear una especie de asociación estratégica que tiene como objetivo debilitar la influencia de Occidente. Rusia y China se han convertido en dos polos antioccidentales y la verdadera elección recae en ponerse del lado de Rusia-China u Occidente. Todos los Estados del mundo enfrentan esta disyuntiva. Los Estados que quieran hacer parte de la multipolaridad y seguir los pasos de Rusia-China tendrán que estrechar sus lazos con estos polos en lugar de intentar equilibrar influencias tan dispares. Si un Estado quiere preservar su soberanía tendrá que elegir el polo hacia el cual desea gravitar.

Ahora bien, respondiendo la última pregunta, podemos decir que tanto Georgia como Ucrania intentaron conservar su soberanía manteniendo relaciones con Occidente y ambos terminaron sufriendo enormes perdidas territoriales.

– Eso nos lleva a lo siguiente, ¿por qué Rusia nunca apoyó a Azerbaiyán en los últimos treinta años? Armenia ocupó durante todo ese lapso de tiempo los territorios de Azerbaiyán y la integridad territorial de nuestro país fue violada una y otra vez según los estándares de las leyes internacional.

– No me gusta la forma en que me hace esa pregunta, pero la responderé de todos modos. Armenia perdió el control de Karabaj porque decidió acercarse a Occidente y por esa razón Rusia dio luz verde para que Azerbaiyán restaurara su integridad territorial.

Rusia siempre ha sido un aliado de Bakú y todos estos años ha apoyado la integridad territorial de Azerbaiyán. Por supuesto, muchas cosas han cambiado. Durante la década de 1990 Rusia era gobernada por los esbirros de Yeltsin y en ese entonces seguíamos los que nos decían desde el extranjero. En cambio, Putin ha fortalecido nuestra soberanía y eso nos permite tener una política exterior coherente donde auxiliamos a nuestros aliados y castigamos a nuestros enemigos. Esta política a favor de nuestros aliados se expresó, en el caso de Azerbaiyán, en el hecho de que Putin apoyó la restauración de la integridad territorial de su país. En cambio, el gobierno de Nikol Pashinián fue castigado. Georgia fue castigada en el 2008 y Ucrania en el 2014. Hemos apoyado a nuestros aliados en Kazajistán enviando a nuestros paracaídas bajo el amparado de la OTSC con la intención de mantener el orden y promover la paz.

Lo que de verdad importa es que el ritmo de estos acontecimientos se ha acelerado. Putin ha comenzado a cambiar y está harto de que todos vacilen. De hecho, Putin le ha dicho a Lukashenko y Tokáev que “si sois nuestros aliados, entonces seguiremos este camino, pero si estáis indecisos decidlo ahora. Tendremos que llamarlos de otro modo y os trataremos de otra forma”. Esto se aplica a todos los países exsoviéticos. Todos los que coqueteen con la OTAN y deseen integrarse a Occidente, dejando que su economía sea dominada por los británicos y los anglosajones, tendrán que enfrentar las consecuencias.

Considero que Azerbaiyán es un aliado estratégico muy importante para Rusia y esto se expresa en las excelentes relaciones que mantienen Aliyev y Putin, ya que nunca se ha producido un enfriamiento de las mismas. Ahora ha llegado el momento en que Azerbaiyán decida si desea integrarse a las estructuras eurasiáticas, pero pienso que Bakú ya ha tomado una decisión. Lo último es mi opinión personal.

– Seamos claros, Rusia ha invitado una y otra vez a Azerbaiyán a que forma parte de la UEE y a la OTSC.

– Sí, es algo sobre lo cual se ha dialogado bastante. En muchas de las reuniones diplomáticas ruso-azeríes se afirmó más de una vez que Karabaj era el obstáculo que impedía nuestra integración, pero ya se ha resuelto ese problema. Creo que ha llegado la hora de que nuestros líderes decidan bajo qué condiciones, formas y sistemas se producirá semejante integración. Había mucha gente que temía, empezando por los rusos y los azeríes, que Armenia interfiriera en este proceso. Pero los armenios han aprendido la lección después de lo que ocurrió en Karabaj y por fin entienden que no pueden ignorar a Rusia, ya que eso implica grandes costos monetarios. Pashinián ha aprendido la lección y de ahora en adelante se comportará, especialmente porque nadie quiera una guerra entre Armenia, Rusia, Azerbaiyán o Turquía. Armenia deberá comprender que es lo mejor para todos.

– Esto último me recuerda al dicho soviético “Todo por la paz mundial”.

– Para nada. No queremos la paz mundial, ya que se trata de algo demasiado abstracto como para convertirse en una realidad. El objetivo de Rusia es únicamente velar por la paz dentro del espacio postsoviético.

– Creo que ha dejado claro ese punto. Usted ataca constantemente la política de Estados Unidos y la forma en que esta opera en Kazajistán, etc. No obstante, ha afirmado que “en caso de que la élite kazaja rechace llevar a cabo la integración eurasiática y siga el mismo rumbo que hasta ahora, las cosas solo empeoraran”. ¿Es esto una amenaza o una “advertencia amistosa”?

– Creo que eso no solo se aplica al espacio postsoviético, ya que Rusia es un polo soberano en el mundo. Rusia castiga a sus enemigos y brinda su apoyo a sus aliados, eso hace parte de crear un cinturón de seguridad. Hemos vivido todo este tiempo bajo la unipolaridad estadounidense, pero ahora estamos transitando hacia un mundo multipolar y la hegemonía e influencia de Estados Unidos ha comenzado a debilitarse. Sin embargo, Estados Unidos sigue siendo la fuerza dominante en ciertas partes del mundo. Por ejemplo, en Oriente Medio, y en especial en Siria, Estados Unidos intentó desintegrar varios países, pero Rusia se opuso a ese proceso destructivo y consiguió frenarlo. Rusia puede impedir o permitir el colapso de muchos territorios. De todos modos, existen muchas tendencias desintegradoras y caóticas dentro de cualquier sociedad.

– ¿Cómo, por ejemplo, en Armenia?

– Sí, pero existen otros casos. Es necesario que de ahora se cree una “estrategia racional” que sea capaz de tomar en cuenta los intereses de los tres polos independientes que existen. En estos momentos China se está acercando cada vez más a Rusia y es algo perfectamente comprensible. Podríamos decir que hoy existe un polo dual chino-ruso que se opone a la unipolaridad y que poco a poco esta dando surgimiento a la multipolaridad.

– ¿Piensa que Rusia y China serán capaces de desafiar a Estados Unidos y los países de la OTAN?

– Eso ya es un hecho. Por ejemplo, cuando los turcos derribaron un avión ruso en Siria casi estalla una guerra. Por otra parte, la integridad territorial de Turquía y el destino de la población kurda se encuentran en nuestra agenda geopolítica. Y eso se hizo evidente cuando los estadounidenses intentaron derrocar a Erdogan. Rusia apoyó a Erdogan y entonces Estados Unidos empezó a ayudar a los separatistas kurdos en el Norte de Irak, Siria y Turquía. La mitad de Turquía está poblada por kurdos y eso amenaza la integridad territorial de todo el país. Mientras que Ankara sea aliada de Moscú, los turcos no tienen nada que temer ya que podemos contrarrestar juntos los proyectos estadounidenses de usar el separatismo kurdo a su favor. No obstante, si Ankara decide luchar contra Moscú, todo podría cambiar. Esto se aplica igualmente a todos nuestros vecinos.

– No es un secreto que Rusia desea que Turquía haga parte de la UEE. Sin embargo, no está claro que los turcos deseen hacer parte de la misma.

– Turquía está interesada en ese proyecto y lo sé porque estoy en contacto con varios líderes turcos que buscan nuevas alternativas. Erdogan ha roto todos sus lazos con Occidente y se ha dado cuenta que Europa está agonizando, cada vez tiene menos poder y ejerce una influencia nefasta sobre los otros. Es por eso que tengo muchas esperanzar en el mundo turco.

– Volviendo a lo que usted ha dicho sobre Kazajistán “en caso de que la élite kazaja rechace llevar a cabo la integración eurasiática y siga el mismo rumbo que hasta ahora, las cosas solo empeoraran”, ¿es esto una advertencia o un ultimátum?

– Depende. Para ser más preciso, se trata de una advertencia. Conozco personalmente a Nursultán Äbişulı Nazarbáyev e incluso escribí un libro sobre él. Nazarbáyev fue durante mucho tiempo un defensor del eurasianismo y comprendía muy bien que la única manera de que Kazajistán conservara su independencia era si se mantenía buenas relaciones con Rusia y China. Desgraciadamente, Nazarbáyev, y especialmente su sequito, abandonó esta orientación pro-rusa y prefirió tomar partido por los anglosajones, en particular por los británicos, llegando al punto de sustituir la enseñanza del ruso por el inglés en las escuelas y sabotear la integración económica ruso-kazaja como muy bien lo ha demostrado mi amigo Sergei Glaziev. La crisis que se ha desatado en Kazajistán es el resultado de que Nazarbáyev abandonara el eurasianismo, dejara de ser prorruso y se negara a crear un bloque eslavo-turco. Si Kazajistán quiere impedir que estos trágicos eventos se repitan, entonces deben deshacerse de los británicos y dejar de impedir que se produzca la unificación económica.

– ¿Crees que el presidente de Kazajistán, Tokáev, está preparado para llevar a cabo algo semejante?

– Creo que Tokáev entiende que la única alternativa que le queda es retomar el camino que abandonó Nazarbáyev, ya que las corruptas élites prooccidentales prefirieron desestabilizar el país. La política multilateral que seguía Kazajistán los ha llevado a un callejón sin salida. No se trata de un ultimátum, sino de una realidad política.

Nazarbáyev fue el gobernante que mejor comprendió la lógica del mundo postsoviético, incluso de una forma mucho más lucida que Putin: sus artículos y discursos estaban llenos de ideas brillantes sobre el Gran Juego, la geopolítica y la multipolaridad. Por eso es que me resulta muy extraño el rumbo que siguió en los últimos diez años. Supongo que semejante cambio se debió a la corrupción que rodeaba su entorno y que de alguna manera las agencias de inteligencia estadounidenses, británicas y europeas lo chantajearon con revelar evidencia comprometedora sobre sus allegados. Quizás por eso comenzó a sabotear el proceso de integración que él mismo había iniciado. Como sea, el gobierno kazajo es el culpable de todo lo que ha sucedido.

– Entonces no existen alternativas: solo podremos prosperar bajo el apoyo de Rusia y es por eso que debemos deshacernos de los agentes extranjeros…

– El problema real yace en que Occidente no debe influir geopolíticamente en Kazajistán y el hecho de que en este país se haya abandonado la enseñanza del ruso en favor de la enseñanza del inglés dice mucho al respecto. Eso tiene que acabar de una vez por todas y para ello se tienen que confiscar todos los activos que estén en manos de los británicos. Es físicamente imposible sentarse en dos sillas al mismo tiempo y lo que le ocurrió a Poroshenko en Ucrania es un buen ejemplo. Es una elección para todos los líderes de los países postsoviéticos: ha llegado la hora de elegir la silla en que se van a sentar. En caso de que elijan la silla que les ofrecemos los rusos, entonces los apoyaremos en todo. Si Rusia fuera la responsable de todo lo que sucedió en Kazajistán todo seria muy diferente, pero no fuimos nosotros y en cambio hemos tratado de solucionar el problema. Lo mejor sería analizar a los causantes de lo sucedido.

– ¿Sabes quienes fueron?

– Sí, las redes subversivas occidentales que Nazarbáyev dejó entrar a Kazajistán. Es más, las protestas masivas en Aktau estallaron porque las empresas británicas subieron los precios del gas licuado en un cien por ciento, que desencadenaron toda serie de eventos. Fueron las empresas que Nazarbáyev vendió a los británicos, y no el gobierno, las que causaron todo esto. El malestar popular pronto se convirtió en una rebelión armada que atrajo a toda clase de mercenarios, entre ellos al oligarca Abliazov – un prófugo de la justicia como los rusos Jodorkovsky o Berezovsky – que robo miles de dólares del erario público. Sin contar a las redes de agentes gulenistas (opositores de Erdogan) que escaparon a Kazajistán y a los que Nazarbáyev les dio la bienvenida. El presidente Tokaév también ha dicho que islamistas y otros grupos radicales participaron en la protesta. Claro, algo semejante no hubiera sucedido sin el consentimiento de la corrupta élite kazaja que ha saboteado todos los intentos de integración. Sabemos que Maximov tiene vínculos con Joe y Hunter Biden. Esa es la razón por la que ha sido detenido por alta traición. Podemos rastrear todas estas redes subversivas a los Estados Unidos, la CIA o estructuras prooccidentales que directa o indirectamente están relacionadas con los protegidos de Nazarbáyev. Debido a que Tokáev recurrió a Rusia para salvar su vida, ahora todos ellos tiemblan de miedo. Se trató, como muy bien dijo el presidente de Kazajistán, de un auténtico golpe de Estado.

– ¿No piensa que Nazarbáyev fue hecho a un lado porque ya no era útil para Rusia?

– Nazerbáyev abandonó hace diez años el mismo eurasianismo que el mismo promovió. Intentó cambiar la política exterior de Kazajistán para convertir a su país en una especie de Singapur en el que convivían tres actores políticos distintos. Entrego una parte significativa de la esfera financiera a China y le confió a Gran Bretaña la educación, disminuyendo al máximo la influencia de Rusia. No obstante, fue un error geopolítico total.

Resulta extraño que Nazarbáyev hiciera algo semejante. Era alguien que comprendía que la multipolaridad era el futuro, pero decidió coquetear con la unipolaridad y ese fue un error estratégico colosal.

Nazarbáyev una vez me dijo: “En algún momento me jubilaré y me convertiré en el líder del Movimiento Eurasiático Internacional porque ese es el destino de Eurasia”. Y es verdad. Podría haber hecho historia, pero no. Apostó por Occidente, un hecho bastante lamentable para un hombre de su calibre.

– ¿Sabes algo sobre que ha sucedido con Nazarbáyev?

– Ahora mismo circulan muchos rumores y existe muchísima desinformación. Se encuentra enfermo desde hace mucho tiempo y eso nos impide saber a ciencia cierta si sigue vivo o es capaz de valerse por sí mismo. Pero se trata de una cuestión secundaria: Tokáev es el presidente de Kazajistán y es él quien manda. Es por eso que estamos negociando con Tokáev. En caso de que Nazerbáyev aún pueda hacer uso de su razón, tendrá que reconocer que cometió un grave error y disculparse frente a todo Kazajistán.

Por ahora, Tokáev ha asegurado su posición, pero son los kazajos quienes tienen la última palabra. Desde luego, Tokaév evitó una guerra civil como la de Siria y ha pasado una prueba de fuego pavorosa que le ha permitido reforzar su autoridad. Ahora deberá seguir un camino distinto al de sus predecesores y eso implica deshacerse de la corrupta élite prooccidental que aún queda dentro de los diferentes clanes de Kazajistán. Todo esto le da la oportunidad de convertirse en la nueva estrella del mundo postsoviético. De ese modo, Kazajistán reforzará su soberanía mediante el eurasianismo y podremos dar nacimiento a un mundo multipolar ruso-chino.

– ¿Por qué dice que es necesario eliminar la palabra “económica” de la UEE?

– Simple, Nazerbáyev fue el primero que, durante la década de 1990, propuso crear una Unión Eurasiática sin referencia a la “economía”. Llegué a hablar con él de ese tema varias veces: Nazerbáyev defendía la creación de una estructura estratégico-militar y confederativa en todo el espacio postsoviético, misión que ya cumplía la OTSC, y que tendría como guía una ideología de proyección mundial, es decir, el eurasianismo, en la cual Rusia jugaría un papel muy importante. Sin embargo, él decía que sin el elemento turco y musulmán ese proyecto sería imposible. Kazajistán tenía la misión de dar a conocer estas ideas en todo el mundo turco e islámico. Cuando por fin Putin decidió abrazar estos ideales y crear una Unión Euroasiática, los kazajos fueron los primeros en rechazarla y reducir todo a un problema económico. Fueron ellos quienes impusieron la idea de que formáramos una estructura tambaleante basada únicamente en la economía. Ha llegado la hora de fundar una Unión Eurasiática que siga las brillantes ideas de Nazerbáyev.

– ¿Opuesta a la Unión Europea?

– Sí, porque de esa forma resulta mucho más comprensible.

– Me da la impresión de que desea crear una especie de URSS 2.0.

– La URSS fue una entidad construida según los principios de la ideología comunista y por eso es imposible restaurarla. No soy partidario de tal proyecto y, de hecho, ni siquiera estoy seguro de que algo así sea posible. De todos modos, no fueron los comunistas quienes unificaron estos territorios. Antes que ellos el Imperio Ruso había unido a las élites y a los diversos pueblos que habitaban estas zonas provincias de un imperio unificado y no colonias o zonas de explotación.

El Imperio Ruso jamás fue una entidad étnica uniforme y es imposible restaurar la URSS. Lo que debemos hacer es crear un Gran Espacio, una Unión Euroasiática que este basada en pueblos que posean una misma historia, pero que tengan un horizonte proyectado hacia el futuro. Sin duda, existen elementos del pasado que debemos rescatar. Los imperios turcos pueden ser una de nuestras fuentes de inspiración.

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