Alexander Dugin

Entrevista de Alexandre Dugin con Observatório Multipolar

1) Las actuales tensiones entre Rusia, Ucrania y Occidente parecen estar reconfigurando las fuerzas geopolíticas a nivel mundial. ¿Piensa que estos acontecimientos están acelerando la creación de un mundo multipolar o son el resultado de algo más?

Considero que los acontecimientos que transcurren en Ucrania son los pasos decisivos hacia la creación de un mundo multipolar. Anteriormente, lo único que existía era la unipolaridad y eso significaba que solo existía un centro de toma de decisión, un único sistema de valores, un único orden mundial basado sobre las normas y las leyes que nos había impuesto Occidente creyendo que se trataba de ideas universalmente validas. La unipolaridad surgió tras el colapso de la URSS y se manifestó en la práctica en cómo el mundo entero apoyó o enmudeció ante los bombardeos de Estados Unidos y la OTAN contra Yugoslavia.

Sin embargo, Putin se convirtió en el presidente de Rusia y China empezó a volverse cada vez más y más independiente, por lo que la situación comenzó a cambiar. Las voces que atacaban tanto la hegemonía estadounidense como la globalización liberal comenzaron a hacerse más fuertes. Por supuesto, Rusia entró en confrontación abierta con Occidente cuando Putin leyó su famoso discurso de Múnich en el 2007, posteriormente sobrevino la invasión georgiana de Osetia del Sur y Abjasia (las cuales Rusia reconoció como repúblicas independientes), la entrada en la guerra en Siria del lado de Bashar al Assad, la reunificación con Crimea y el apoyo al Donbass. Todos estos acontecimientos han reforzado la multipolaridad.

Últimamente se ha producido también un acercamiento entre Rusia y China que ha permitido una reconfiguración de las fuerzas globales. Podemos decir que la operación militar en Ucrania es otro acontecimiento decisivo: la victoria de Rusia en Ucrania hará que la multipolaridad sea irreversible.

2) ¿Qué piensa de los cambios de la política exterior de Putin y lo que está pasando ahora? ¿Rusia sigue controlada por la sexta columna o existe la posibilidad de que el eurasianismo y la 4TP se conviertan en política oficial?

He escrito ampliamente sobre lo que pienso de Putin en uno de mis libros titulados Putin vs Putin el cual ha sido traducido y publicado en Brasil. En el libro sostengo que Putin tiene dos caras: una solar y una lunar. El Putin solar defiende el patriotismo, la soberanía, Eurasia, la construcción de un mundo multipolar, los valores tradicionales, la Ortodoxia e interpreta el alma del pueblo ruso como ningún otro. Podríamos decir que es el Putin monarca, emperador y euroasiático cuya figura desempeña un papel histórico importante y que libra una guerra ontológica contra el perverso y degenerado civilización occidental.

No obstante, existe un Putin lunar, vacilante, respaldado por los oligarcas y que intenta integrar a Rusia al globalismo capitalista y la democracia liberal, además de que se encuentra rodeada de agentes al servicio de los poderes extranjeros: la sexta columna (la quinta columna está compuesta por todos aquellos liberales prooccidentales que se oponen abierta y radicalmente a Putin).

Este doble carácter de Putin se manifiesta una y otra vez en diferentes momentos, pero el inicio de la operación militar especial en Ucrania es sin duda una manifestación del Putin solar. Debido a que la balanza se ha inclinado a favor del Putin solar, la quinta columna ha recibido un duro golpe (los medios de comunicación atlantistas dentro de Rusia han sido cerrados y los agentes extranjeros prooccidentales han huido del país). Por otra parte, la sexta columna tuvo que ponerse del lado de la operación especial y no es gratuito que el liberal Anatoly Chubais, uno de los principales representantes de la sexta columna, haya abandonado Rusia. Muchos otros oligarcas han hecho lo mismo, pero aún así permanecen dentro de nuestro país muchos agentes extranjeros de la sexta columna que esperan influenciar a Putin y acabar con el operativo.

Putin tambien ha decidido adoptado las ideas defendidas por el eurasianismo en ámbitos como la geopolítica, la defensa de los valores tradicionales o la oposición a la unipolaridad y la hegemonía del Occidente liberal.

En cuanto a las tesis de la Cuarta Teoría Política, podríamos decir que Putin está librando una guerra contra el nazismo ucraniano (es decir, está luchando contra los simulacros de la Tercera Teoría Política). Ahora bien, las autoridades rusas dicen abiertamente que el nazismo ucraniano es financiado por el Occidente liberal (los representantes de la Primera Teoría Política). No por nada uno de los abanderados del liberalismo mundial, Bernard-Henri Levy, se reunió con el jefe neonazi del batallón Aidar, Marchenko, en Odessa. Levy y Marchenko son enemigos ideológicos de Rusia. Por otra parte, Putin tampoco acepta el comunismo (Segunda Teoría Política), por lo que es muy probable que termine virando hacia la 4PT.

Sin duda será necesario que pase un cierto tiempo antes de que Putin comprenda lo que implican estas ideas, pero creo que la operación militar especial en Ucrania es el triunfo definitivo del Putin solar, la 4TP y el eurasianismo sobre el Putin lunar. Aunque por ahora es imposible saber si esto implica un cambio en la política interna, pues gran parte de la sexta columna sigue en el poder y las cosas se han estancado al parecer.

3) Con respecto a la operación especial en Ucrania ¿qué conclusiones, intenciones y hechos podemos interpretar de lo que Rusia está haciendo allí? ¿Cuál piensa que sea el futuro de ese conflicto? ¿Qué pasará después de que Rusia obtenga la victoria? ¿Considera que todo esto llevará a la balcanización de Ucrania?

El objetivo original de Rusia en Ucrania era acabar con la influencia occidental sobre este país, eliminar su potencial militar y destruir la ideología nazi dominante, pues todas estas cosas constituyen una grave amenaza para nuestro país, de ahí que se hable de la desmilitarización y desnazificación. Sin embargo, si se quieren cumplir estos objetivos es necesario controlar todo el territorio ucraniano.

El ejército ucraniano y los batallones neonazis resisten al avance de las tropas rusas por medio del terrorismo y el uso de los civiles como escudos humanos, algo que sin duda aprendieron de sus instructores occidentales. De todas maneras, el resultado final depende del éxito de las operaciones militares. Por ahora existen dos posibilidades: la primera consistiría en el control total de Ucrania, mientras que la segunda implica la creación de Novorrusa como entidad independiente desde Odessa hasta Jarkov a la espera de que sea incorporada a Rusia en un futuro. Cualquier alternativa diferente es descartada de antemano.

4) ¿Qué implicaciones tiene todo esto para Brasil? ¿Cree que los países del BRICS se convertirán en un mercado alternativo ahora que Occidente impone sanciones? ¿Cuál considera que será el papel de Brasil y el continente iberoamericano en el futuro?

Creo que ha llegado el momento de los BRICS y, como muy bien dijo Huntington, esto implica el comienzo de una guerra entre Occidente contra el resto o, como lo describía Trubetskoy, la guerra entre Occidente y la humanidad. Rusia, China e India son tres civilizaciones y Estados continentales distintos. América Latina es otro continente diferente que ahora solamente es representado por Brasil. Resulta interesante que la multipolaridad sea apoyada por Bolsonaro, quien fue aliado de Trump y opositor al globalismo. Por supuesto, todo esto puede cambiar, pero por ahora Brasil cumple un papel muy importante en los BRICS que quizás termine por afectar al resto de América Latina. Es necesario apoyar el eje Moscú-Brasilia y la integración continental de América Latina. Los países latinoamericanos deben unificarse por medio de una plataforma ideológica que se aleje de la confrontación liberal entre la derecha y la izquierda, terreno que ha sido explorado por la teoría de la multipolaridad y la Cuarta Teoría Política.

Nuestra victoria está siendo saboteada

Alexander Dugin

La operación militar especial en Ucrania gira alrededor de dos vértices: uno externo y horizontal (el mapa geográfico y político de Ucrania), y otro interno y sociopolítico que afecta a Rusia.

La primera fase de la operación militar especial en Ucrania consistió en que las tropas rusas lograron llegar hasta Kiev, Gostomel, hacerse con casi todo el norte del país (Chernihiv, Sumy), avanzar por todo el sur del Donbass, dominar la región de Jerson y Zaporiyia, asediar Járkov, hacer retroceder a las fuerzas militares y paramilitares ucranianas en Mariupol (operación que casi ha culminado) y terminar de liberar los territorios de la DNR/LNR.

Paralelamente a todo esto, acontecieron cambios al interior de la política rusa entre los cuales podemos destacar la represión de la quinta columna, el desafío directo contra Occidente, el pago del gas por medio de rublos, el abandono del Comité de Derechos Humanos, la prohibición de las redes sociales al servicio del globalismo (Instagram y Facebook han sido tachadas de organizaciones terroristas), la huida de muchos traidores, agentes extranjeros e incluso personajes de alto calibre de la sexta columna como Chubais. Todo esto ha tenido un carácter solar fuerte, diferenciado y riguroso como no podía ser de otra manera.

A esta fase solar le siguió una fase de carácter lunar donde las autoridades rusas retrocedieron ante la fuerte resistencia de los batallones nazis y del ejército regular ucraniano en las ciudades del Donbass, las cuales habían capturado hace unos años, y ni hablar de las histéricas declaraciones internacionales que ha hecho Kiev… a todo esto le siguieron negociaciones tan inútiles como humillantes, la retirada de las tropas rusas de las afueras de Kiev (justo después de las falsas acusaciones contra Rusia en Bucha, etc.). etc.) y de casi todo el norte de Ucrania bajo el falso “patriotismo” de los bohemios liberales (Urgant), la persecusion de las fuerzas patrióticas rusas mediante la prohibición de todas sus actividades públicas y el despliegue del psedopatriotismo de la sexta columna que hoy se considera la “defensora” de nuestra causa. Tampoco se produjeron los cambios simbólicos e ideológicos necesarios que el enfrentamiento abierto con Occidente debió haber producido. La sexta columna ha decidido hacer suyas las máximas del batallón Azov y luchar hasta la última gota de sangre contra el despertar del pueblo ruso.

Pero como muy bien dijo Lavrov, ahora ha comenzado la siguiente fase de la operación militar especial y estamos dando vuelta a la página: ya hemos atravesado una etapa solar y una etapa lunar, una caracterizada por un avance exitoso y otra en donde hemos sufrido varios retrocesos (ambas etapas han afectado tanto el interior como el exterior de la política rusa), por lo que es difícil saber qué rumbo tomará la siguiente fase de la operación. En teoría, podemos esperar que la siguiente fase sufra los mismos problemas, aunque es un hecho que la guerra en Ucrania está íntimamente ligada a la política interna de Rusia. En caso de que el gobierno ruso decida liquidar los restos del ejército ucraniano entonces tendrán que desencadenarse igualmente reformas sociales fuertes en Rusia: el plano externo y el plano interno dependen el uno del otro, por lo que si obtenemos una victoria en el exterior repercutirá en nuevos triunfos en el interior. Lamentablemente, lo mismo es cierto en sentido inverso: la traición y la derrota acampan en ambos lados de la frontera.

De todos modos, no existe un factor decisivo todavía. Si queremos derrotar a nuestro enemigo en el exterior debemos primero impulsar un cambio interno total que instaure un verdadero patriotismo estatal (y no un patriotismo a medias o un simulacro del mismo como el que ha existido hasta ahora). Además, el triunfo interno del patriotismo es un requisito para que podamos conseguir nuestro objetivo de la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania, algo que será imposible si no la ocupamos por completo. La tecnocracia es incapaz de llevar a cabo semejante objetivo, por lo que es necesario que el pueblo despierte.

Durante la segunda fase de la operación militar, vimos como la sexta columna ha hecho todo lo que ha podido para evitar el triunfo del patriotismo, prefiriendo la derrota al despertar del pueblo ruso. Por otro lado, quieren ahogar este despertar antes de que se logre y no lleve a la victoria. Se trata de dos caras de la misma moneda.

Sin embargo, estamos entrando en la tercera fase de la operación militar y resulta imposible predecir qué camino seguiremos. No obstante, esto no depende de una voluntad externa sino de la nuestra. El resultado de esta operación especial, de nuestra guerra con Occidente, la OTAN y el nuevo orden mundial aliado con el nazismo liberal depende de la voluntad de nuestro santo pueblo ruso. Es por eso que todos debemos contribuir para lograr la victoria y el despertar del pueblo. Un despertar solar o lunar depende de las acciones que tomemos de ahora en adelante: si lo que deseamos es un despertar solar, entonces debemos desear la victoria rusa tanto en la vanguardia como en la retaguardia. Esta ultima es tan importante como la primera.