Camila Bentancor Santana

A 40 años del hundimiento del crucero argentino por parte del submarino nuclear Conqueror, Sputnik habló con dos sobrevivientes del ataque que señalaron la fuerza desmedida de la ofensiva británica y que se trata de un "crimen de guerra" que todavía sigue impune.

El 2 de mayo de 1982, Reino Unido hundió el crucero ARA General Belgrano cuando se encontraba fuera de la zona de exclusión que los mismos británicos delimitaron, a 300 millas alrededor de las Islas Malvinas, que ocupan ilegalmente. El ataque dejó un saldo de 323 muertos: de los 1.093 tripulantes de la embarcación, 300 murieron debido al impacto y 23 más tarde como consecuencia de las frías temperaturas. La cifra representa casi la mitad de la totalidad de argentinos que perecieron durante todo el conflicto.

Para el excombatiente y sobreviviente del episodio Juan Vera, "este evento significa que hay un crimen de guerra no resuelto", "una herida abierta que todavía tienen todos los argentinos y fundamentalmente los tripulantes del crucero que en ese momento navegaba alejándose de la zona de combate", sostuvo.

Vera estudiaba para ser suboficial en las Fuerzas Armadas mientras que otros sobrevivientes, como es el caso de Juan Coronel, eran soldados conscriptos, convocados para participar de la guerra.

Coronel, uno de los fundadores a nivel nacional del movimiento de veteranos 'Dotación 1982 y familiares de Caídos del Crucero General Belgrano' , se desempeñaba como artillero y al momento del impacto se encontraba de guardia en el crucero.

En diálogo con Sputnik, el excombatiente destacó que la cantidad de sobrevivientes —770 personas— se debió a la buena instrucción recibida, que facilitó el escape a oscuras en un camino de pasillos y escaleras angostas.

"Teníamos miedo pero el miedo nos ayudó a recordar cada cosa que nos enseñaron y poder hacer las cosas bien. Lo que más destaco es la solidaridad, la amistad, el compañerismo, el ayudarnos los unos a los otros", dijo.

Asimismo, recordó el papel fundamental que ocupó durante el abandono: "Yo estaba a cargo, junto con otros cabos, de arrojar las balsas al mar desde la torre 3. La tarea consistía en asegurarnos que subieran todos [a las balsas ] y luego, subir nosotros".

A tan solo seis horas del hundimiento, se ordenó la búsqueda de los sobrevivientes. En la operación intervinieron las aeronaves Neptune, los destructores ARA 'Piedrabuena' y ARA 'Bouchard', el aviso ARA 'Gurruchaga' y el buque polar convertido en hospital ARA "Bahía Paraíso".

"Yo estuve en la balsa durante 40 horas, nos rescató el aviso [ ARA Francisco de] Gurruchaga, un buque chiquito, de una tripulación de 60 hombres que rescató 360. Fue de los más emblemático, que un buque tan chiquito rescatara tanta gente", valoró.

Un ataque desmedido

Según Vera, el hundimiento del ARA General Belgrano no solo "violó la Convención de Ginebra de 1949", que protege los derechos de las víctimas de conflictos armados, sino que significó una acción ofensiva desmedida.

"El torpedamiento pudo haber dejado fuera de combate a tres barcos y la décima parte de lo que allí sucedió", dijo Vera, que explicó que los torpedos dirigidos a la proa hubiesen alcanzado para inhabilitar a la embarcación, sin que fuera necesario continuar el ataque.

"El comandante podría haber ejecutado la orden de atacar el crucero, dejarlo fuera de combate y no hundirlo como lo hizo y hoy tendríamos 300 personas sobreviviendo al ataque", aseguró.

Para Vera, la criminalidad del ataque era parte de las órdenes políticas de la entonces primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher (1979-1990).

Coronel coincidió con Vera en la desproporcionalidad del acto y aseguró que Thatcher"quería crear un hecho donde no se volviera atrás".

Un reclamo legal trunco

Para los entrevistados, los acuerdos firmados por ambas naciones impiden el avance de acciones legales y no hacen más que beneficiar al Reino Unido. Es el caso de los firmados en Madrid en 1989 y 1990— bajo la administración del expresidente Carlos Menem (1989-1999)— que prohíbe a ambas naciones litigar contra la otra, así como el firmado en 2016 —bajo la administración de Mauricio Macri—.

En 2017, la organización de veteranos realizó una acción declarativa de certezas donde se analizó la posibilidad del inicio de un juicio al Reino Unido.

"Nosotros como damnificados particulares lo podemos hacer, no así el Estado argentino por los acuerdos de Madrid, que no permiten al Gobierno iniciar una demanda", explicó Coronel, lamentando que para hacerlo "se necesita dinero y ponerse de acuerdo con especialistas en derecho penal internacional".

De todas formas, indicó que no pierden "la esperanza de poder iniciar un juicio a Inglaterra por los crímenes de guerra".

En 2012, la entonces presidenta Cristina Fernández (2007-2015) había solicitado a la Cancillería argentina retomar las investigaciones sobre el hundimiento del Belgrano. Para Coronel pese a que no hubo avances, "fue la única jefa de Estado que quiso realmente hacer algo" pero "los intereses británicos son muy fuertes en Argentina".

Para Vera, la Cancillería no hizo lugar al reclamo de los veteranos y "la Argentina se encuentra en una situación de indefensión respecto al Reino Unido", ya que ven limitadas sus opciones para reclamar un resarcimiento por los daños y los crímenes cometidos.

"El Estado no ha hecho absolutamente nada y lo que ha hecho a través de la Cancillería ha sido poner palos en la rueda para motivar cualquier iniciativa, todo en cumplimiento de aquellos nefastos acuerdos de Madrid", manifestó Vera, para quien "los acuerdos han sido todos para una mejor o más cómoda explotación de los recursos naturales argentinos a manos de los ingleses".

"Las Malvinas son patrimonio nacional de los argentinos (...) que hoy explota vilmente Inglaterra con la anuencia de estos acuerdos y de la conducción nacional que no ha sido capaz de ponerse a la altura de las circunstancias y reclamar, tal como dice la resolución de Naciones Unidas del año 1960, que para que un pueblo sea realmente libre debe tener su libertad económica, su libertad política y su integridad territorial", reivindicó.

La doble vara de Malvinas a Ucrania

Asimismo, Vera cuestionó "la hipocresía" del accionar de Naciones Unidas y de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Así como dicen "que el avance de Rusia sobre Ucrania es criminal y viola la integridad territorial de Ucrania", tienen una "doble vara para medir la violación territorial de Argentina en el Atlántico Sur", sostuvo.

"Naciones Unidas y la OTAN reclaman a otros lo que ellos no son capaces de cumplir", dijo y señaló la existencia de beneficios para la defensa de los intereses de la corona inglesa.